martes, 12 de noviembre de 2013

Levepaseo

Más y más años transcurridos desde que no lo hacía, pero hoy he vuelto a pasar por “el parque”. O a pasear, siendo exacta. Sí… “el parque”. Poco importa que tuviera un nombre: “Nicolás Salmerón”. Cuando era pequeña, era el único parque de mi ciudad y por ser el único, de uno, es que era “el parque”. Allí nos congregábamos gran parte de los niños de la ciudad, formando largas colas para montarnos en los escasos columpios, cuando opciones y economía de la mayoría de familias fundamentalmente permitían hacer eso: ir al parque el domingo por la mañana. 

El quiosco donde vendían chucherías y palomitas ya no está, pero sí los ficus longevos… allí continúan, regalando su sombra y frescor a cambio de nada… 

 (Las raíces de un árbol son ramas bajo tierra,  las ramas,  raíces en el aire. "Tagore")

También mis hermanos,  los delfines, aún sonríen contentos en sus piruetas acuáticas… 


El remero sigue moviendo sus brazos en busca de un horizonte… 


Todavía las palmeras se estiran hacia el cielo exóticas… perfilando la extensión del parque lateralmente… Aquel espacio que antaño me parecía extraordinariamente amplio es ahora tan, pero tan chiquito… Quizás es que cuando una es pequeña lo ve todo grande. O tal vez suceda que cuando una es grande lo ve todo tan pequeño… 

En ese trayecto en el que pasado y presente se entrelazaban, en una jornada laboral vacía de gente en aquel lugar, me sonreía el corazón, esponjadito, pero también me lloraba a partes iguales. No recuerdo haber tenido semejante sentimiento simultáneo con tanta intensidad. Entonces una pregunta ha surgido desde lo más abisal: "¿Dónde estará aquella pequeña Alicia… dónde?"... Me he asomado a mis leveinteriores... con ahínco me he vuelto a asomar... y no la he encontrado.

¡Anda, pero si está aquí!... 


 ¡Y aquí!... 


Y he entendido porqué la gente se fotografía. No para saber en qué lugares se estuvo. Nos hacemos fotografías para recordar… quienes un día fuimos... y quién sabe si para poder a volver a ser lo que las imágenes muestran. O, siquiera,  aferrarnos a esa esperanza... aunque sólo sea una pizca... una micra.... un quark.  Inocencia querida, te he perdido… ¡¿cuándo, cuándo me serás devuelta?!...


:-)

domingo, 6 de octubre de 2013

Levenómada del viento

La historia de las aves migratorias es la historia de una promesa... la promesa del retorno. Si hacen travesías, a menudo de miles de kilómetros y sembradas de peligros, si alcanzan las cumbres más altas, los enormes océanos, los inhóspitos desiertos, si se enfrentan a la intemperie, es para responder a una misma necesidad: sobrevivir...



Hola chic@s :-)

Pd. ¿Se ven los subtítulos en el vídeo?

domingo, 4 de agosto de 2013

Ejem, ejem...

El 4 de agosto es el ducentésimo decimosexto día del año en el calendario gregoriano y el ducentésimo decimoséptimo en los años bisiestos.

Aparte del día en que nací hace taytanto tiempo, claro...


¡Ah!... y que quedan 149 días para finalizar el año :-)

domingo, 7 de julio de 2013

Querido... querido

Querido Cristóbal... menudo mes hemos pasado. No imaginábamos que un día habría que improvisar un quirófano de urgencia en  la mansión de la familia Adams. El compañero José Mª (mi héroe en adelante) como cirujano jefe... Andrés como enfermero de quirófano... y mi menda enfermera de la Unidad de Cuidados Intensivos, además de terapeuta emocional-ocupacional. Todo un equipo interdisciplinar colaborando activamente.

La intervención... un éxito, al punto de que pese a tu debilidad postoperatoria un par de días después logras comer algo. Sin embargo... de nuevo debilidad en demasía, casi no puedes abrir los ojos, la fiebre no baja con el antibiótico... ¡Ops... esto no pinta bien! Mi héroe (el cirujano jefe), en una exploración general, te descubre nuevos abscesos y dado que es viernes, ante tu deteriorado estado, decide llevarte el fin de semana a la clínica de un colega para intervenirte por segunda vez, en un quirófano como San Antón manda. ¡¡¡Oh dioses del Olimpo quizás no te volvamos a ver!!!


Ex-Andreito, en la U.C.I, tras la primera operación

Regreso al trabajo el martes y no el lunes... et voilà!: ¡Mis oraciones han sido escuchadas y la Moira Átropos aún no ha cortado tu hilo vital!

Tras lo sucedido, confío en que comprendas, querido, porqué de un tiempo a esta parte no puedo llamarte Andreito... ni Garabato... sino que sólo me sale Cristóbal. Y es que... ¡estás hecho un Cristo!...



Cristobal después de la segunda intervención (cuidándose mucho Leve de mostrar imágenes en las que las se aprecien las heridas que, valga la redundancia, herirán, con seguridad, la sensibilidad (física y emocional) del lector)

¿Qué has aprendido de esta experiencia? Ahora ya sabes qué ocurre cuando un gato joven (y bueno de más) pretende beneficiarse a la gachí de los machos dominantes de Mordor, y alrededores, y el/los susodichos te pegan zarpazos que pa’ qué en la cara (o donde pillen) que se te infectan lo más grande y si por poco te da una septicemia que te lleva al otro barrio. Y es que, querido aspirante a infiel, ¡¿PA’ QUÉ BUSCAR FRUTA FUERA TENIENDO A LA FRUTERA EN CASA?! ¡¿Eh, eh, eeeeeeehhh?! :-D

¿Qué he aprendido yo? Hasta los animalillos, cuando están enfermos y al margen del correspondiente tratamiento que precisen, esencialmente necesitan dosis ingentes de cariño... ¡Que no se diga que el amor no es medicina!

Tuya siempre... Leve :-D


Pd. Bien pensado... va a dar igual tu capacidad como alumno porque lo has aprendido sí o sí. De hecho... en realidad debería llamarte en lo sucesivo il castrati. Te haría justicia :-D

Pd. 2. Vamos... lo que se viene diciendo un 2x1. O mismamente, entre usted en el quirófano pa’ una intervención y gratis, llévese otra más.

Pd. 3. Y Blanca, la madre biológica de Andreíto, ejem Cristobal... ¡¡¡otra vez preñada!!! Que digo preñada... ¡preñadísima! La ligereza de cascos sin control anticonceptivo... es lo que tiene.

Pd. 4. Mañana pruebo a que me des un “miau” en La debajo de Do medio a Re tres octavas por encima de Do medio... que igual hemos ganado un soprano y de aquí a nada nos deleitas con una tonadita por Corelli, o Bach, o Mozart... porque por Los Chichos no, claro :-DD

Pd. 5. Acabo de tener una iluminación: “Gitano” también es un nombre superguaydelParaguay para un gato. Tres cuartos de lo mismo sucede con “Ernesto”, que ya sabemos la importancia de llamarse tal que así, y si no que se lo digan a Oscar Wilde :-)


domingo, 2 de junio de 2013

Esos locos bajitos... y algo más

No soy madre pero... cuando voy a cruzar una calle... y el semáforo para peatones está rojo... y al otro lado hay niños, espero. Espero a que se encienda en verde el muñequito. Aunque no venga ningún vehículo... aunque algunos padres que van con esos pequeños tiren acelerados de sus manos para cruzar, espero...



Y aún hay quien me pregunta porqué lo hago.


domingo, 26 de mayo de 2013

Flor de un día

Siempre he creído que todo ser, todo lugar... tiene belleza, aunque a priori no lo parezca. Como muestra un botón. Bueno, botón, lo que se dice botón... Llegas una mañana a Mordor y ¡plof!, por sorpresa te encuentras esto...


Hermosos pompones naturales de unos 18 centímetros de diámetro que te... me hacen pensar: “Sí que debe haber un dios, perfecto ingeniero de tantas maravillas...”.  Con ayuda directa en la ejecución de las obras de mi prima Vera por cierto, que se doctoró summa cum laude en Ingeniería de Caminos, Puertos y Montes...



Claro que han sido, exactamente, flores de un día. 24 horas de vida han tenido literalmente...

Dicen, comentan, rumorean... que igual sucede con la felicidad. Que apenas dura un instante, que su fugacidad es lo que realmente la caracteriza. Entonces... quizás suceda que la felicidad es eso, una flor... una flor de un día :-)

Como despedida un poco de música 100% horterilla, que hoy pega una barbaridad...




Pd. En ocasiones veo... cosas. Y aquí veo una cara...


¿Qué no? Sus ojos abiertos como platos, su boquita de gesto sorprendido (porque la pillé in fraganti, obvio)... Eso sí, es un rostro con nariz de amplio espectro :-D


domingo, 12 de mayo de 2013

Sayonara... baby

El que dobló a Roy en una de las memorables escenas del séptimo arte...



y a Mufasa, y a Clint Eastwood, y a Terminator, y a James Bond, y al sargento instructor Emil Foley, y a Darth Vader...  y nos enseñó que el tiempo es oro, apagó su voz. ¡Y qué voz madre!... y qué talento.

Gracias, Constantino Romero :-)


sábado, 27 de abril de 2013

Ja, ja, ja, ja, ja, ja...

"Nos pasamos media vida tratando de tomar en serio nuestro papel en el mundo y, otra media, tratando de aligerar el peso que tuvimos que cargar para salir adelante. Media vida poniendo un rostro grave para que nos tomen en serio y, otra media, tratando de reírnos un poco de nosotros mismos mientras compartimos el “tinglado” de la doble moral y las corrupciones silenciosas. Un espacio lúdico y patético en el que todos “están en el ajo”, incluida la propia persona.

Madurar es un objetivo que promete serenidad y disminución del sufrimiento existencial. De hecho, el proceso de maduración conlleva una permanente reducción de la importancia personal y de la importancia que a su vez, parecen tener las cosas. Conforme uno crece y se desarrolla, vive la cara y la cruz de la moneda de casi todas las situaciones de la vida. Y dicha toma de consciencia, de pronto, crea la liberación de ese miedo sutil que inspiraba la solemne dramatización del camino de ida.

El hecho de reconocer que hemos cometido todos los pecados que un día atrás llegamos a condenar, disuelve la circunspección con la que se adornan los asustados púberes que todavía creen en lo que opinan. El sentido del humor merece una alabanza que como signo de flexibilidad, pone en “tela de juicio” las verdades que encorsetan a este mundo de ambición uniformada y clones de éxito oficial.

¿Qué puede uno hacer para reírse un poco más de sí mismo?

En principio, no reñir a las partes de nosotros que no “dan la talla” y, seguidamente, proclamar nuestras debilidades y carencias, justo en el momento en que aparecen por la puerta de nuestra consciencia. Una vez reconocidas, conviene dejar el camino de la culpa y la exigencia, y cruzar por el que dice: “Reírse rápido de nuestra limitación y torpeza, antes de que se olvide y desparezca”.

Si aún así, a usted le cuesta, ríase de su seriedad, tal vez de sus kilos de más y de su importancia personal. Ríase del miedo al fracaso, del temor al engaño y del fantasma de la soledad. Ríase de su intestino, de sus comilonas y de sus adicciones varias. Ríase de su inseguridad, de sus lágrimas en el cine y de sus anhelos de pareja perfecta. Ríase de su vergüenza, del ridículo que un día hizo y de sus exageraciones patológicas. Ríase de su incertidumbre y de su ansiedad soterrada. Ríase de su cuerpo, de sus enfermedades y de la sutil decadencia. Ríase de su orgullo, de sus envidias y de su impaciencia. Ríase de su anhelos espirituales, de sus fantasías y de sus ansias varias. Ríase de sus dolores, de sus lágrimas y de sus miedos a empezar una vez tras otra..

Ríase de su insolencia, de sus fallos y de la puntual estrechez de su consciencia. Ríase de sus bajones, de su cólera y de sus carencias. Ríase del flujo de sus dineros, de sus pasiones y de sus emociones extremas. Ríase de los momentos opacos, de sus ciclos bajos y de las noches oscuras del alma. Ríase de su incomodidad ante las críticas, de su perfeccionismo y de la densidad de su cólera. Ríase de la enfermedad y del miedo a una muerte sin vuelta. Ríase de no haber hecho lo que quería, de no haberse enamorado más de la vida y de haber perdido el profundo sabor de la Presencia.

Ríase de los momentos miserables en los que siente perdido el noble rostro de su alma."
 
(José Doria)
 
A sus órdenes :-)
 
   

domingo, 21 de abril de 2013

Levetiempo de niebla

Conduciendo hacia mi lugar de trabajo, de repente me envolvió un manto de niebla. Apenas duró unos minutos, pero ese fenómeno tiene, para mí, la facultad de parar el tiempo... e incluso el espacio se modifica, como si permutase a vacío absoluto aunque contenga materia. Todo se ralentiza quedando casi petrificado y hasta el propio pensamiento se detiene. Doña Niebla... al más puro estilo Rey Midas, sólo que trocando en quietud plena  en vez de en oro aquello que toca.

También súbitamente... ¡plof!... esa nube densa desapareció, tal que si se tratase de una pompa de jabón que en su interior brevemente albergó a los conductores que por allí rodábamos... como si la curvatura de su propia esfera hubiese sido la carretera. Entonces... una se pregunta si en realidad  fue cierto, o si estuvo soñando que viajó dentro de una burbuja, en un tiempo detenido...


Pd. Existe una cosa muy misteriosa, pero muy cotidiana. Todo el mundo participa de ella, todo el mundo la conoce, pero muy pocos se paran a pensar en ella. Casi todos se limitan a tomarla como viene, sin hacer preguntas. Esta cosa es el tiempo (“Momo”, Michael Ende).


domingo, 14 de abril de 2013

Recuerdo a un gran humanista

Hace un par de años dijo en una entrevista: “Mi ambición es morir como un río, ya noto la sal. Piense en lo bonito de esa muerte. El río es agua dulce y ve que cambia. Pero lo acepta y muere feliz porque cuando se da cuenta ya es mar”. Y José Luis Sampedro es, desde hace unos días, océano...



También yo me niego, maestro :-)