lunes, 16 de marzo de 2009

Inmensas pequeñeces

"Mucha gente pequeña, en muchos lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, cambiará la faz de la Tierra”.

(Proverbio africano)
.

.

sábado, 14 de marzo de 2009

Antónimos

Hay que reír un poco ...
.

Hay que llorar otro poco ...

.
Esa es la historia ...
.

Esa es la gloria ...
.
de la vida.

.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Vocación

De mayor...
.

quiero ser pequeña. Para que, entre otras cosas, no se me escape ningún vuelo de mariposa. De los que se producen fuera... de los que suceden dentro.

Y con ello... con ellos, renacer cada día.

.

martes, 10 de marzo de 2009

¿Persecución o encuentro?

Regreso a casa, con bolsas en las manos. Hace ya tiempo que se respira primavera. Hace más que no me topo con una en plena ciudad. ¿Años?... Muchos.

Se para. Me paro. Se mueve. Me muevo. Ella delante. Yo detrás. La persigo. Se deja perseguir. Se aproxima a una fuente... ¡cuidado! Se posa en el borde. Me poso... sentándome a su lado. La observo... se gira... ¿me mira?... ¡se acerca! Sus alas son blancas... blancas como la leche; blancas como la nieve; blancas como los osos que viven en el Artico; blancas como infinidad de flores; blancas como casi todas las novias; blancas como el yeso común; blancas como el azúcar que no es morena; blancas como las magias buenas; blancas como cierta pimienta; blancas como los cuadrados del tablero de ajedrez que no son negros; blancas... inmaculadas.

Reinicia el vuelo. Retomo la persecución. Se detiene de nuevo. Me clavo en seco. ¿Juega?... ¿juego?... ¿jugamos? Sí, lo hacemos. ¿Cuánto dura ese lúdico encuentro? No sé, el tiempo se ha parado y nunca uso reloj... para que él no me utilice.

Llego a casa, dejo la compra en la cocina. Me quedo quieta. Recuerdo. Sonrío por el inesperado regalo. Han pasado horas y, mientras escribo, aún algo me aletea en el pecho. En mis más adentrados adentros escucho el eco de un suave batir de alas... blancas alas. En general la llaman mariposa. En particular la siento como... pájaro del alma.
.

Y, tal vez, sólo tal vez, si por aquí anduviese Albert Einstein añadiría... “Hay dos formas de vivir tu vida. Una es pensar que nada es un milagro. La otra pensar que todo es un milagro”.

Me late que tengo condición de vividora. ¿O es VIVIDORA?

.

.

domingo, 8 de marzo de 2009

Memoria

Los guiños del presente ...
.

son los recuerdos del incierto mañana.

.

sábado, 7 de marzo de 2009

Diferencia clave

"La ignorancia es no saber nada y sentirse atraído por lo bueno. La inocencia es saberlo todo y seguir sintiéndose atraído por lo bueno".
.
("Mujeres que corren con los lobos", Clarissa Pinkola Estés)
.

.

viernes, 6 de marzo de 2009

Love is in the air

Hoy amaneció tal que así...
.
O quizás sería mejor decir que quien suscribe despertó como la nube. En consecuencia pasé el día muy amorosamenteserena (sí, juntas -y revueltas- las dos palabras/sentires). Por nada concreto y por todo al mismo tiempo. Es decir... fruto de ese bien-estar que Dack Garden apuntó recientemente por estos lares y al que yo suelo referirme como "alegría".

Indiscutiblemente lo acabaré igual y como es la hora, ese poder benefactor no sólo se encuentra en el aire sino también en el menú, que ha de ser acorde en contenido y continente a la energía que motiva a la cocinera. Con una buena materia prima...

he preparado una españolísima tortilla...
.
Acompañando con algo ligero...
.

Y como quiera que no puedo resistirme a acabar cada comida con un puntito dulce...

Por mi parte queda añadir un sonoro ¡chin chin! con una copa de tinto. También hay cerveza, refrescos, zumo, agua... si bien dicen que no se ha de brindar con ella, aunque... ¿para qué están ciertas costumbres sino para transgredirlas? Resumiendo... la cocina está cerca y si alguien se apunta multiplicaremos en un plis plas, no panes y peces, pero sí la cena presentada.

.

jueves, 5 de marzo de 2009

Intimidad

A veces... basta el roce de un dedo para que abraces a todo el universo...
.
.
y que él, en respuesta, te constele con sus estrellas.
Yo abrazo al universo al abrazarte y soy abrazada por él cuando tú me abrazas, Jose.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Nubosidad variable

La mañana amaneció gris. La violenta luz que generalmente preside los días de esta tierra se suaviza por un cielo encapotado y mis ojos agradecen la deferencia de cuando en cuando. Un té humeante me acompaña. Descorro la cortina. Ni una hoja de los árboles del parque se mueve. Quietud. Una aparente calma lo invade todo hasta el punto de que parece que el tiempo se ha detenido. Apenas se escucha algo; resulta extraño considerando que es jornada laboral.
.
Rectifico... unos ancianos juegan a la petanca... ¡clac!... ¡clop!... ¡clim!... las bolas se aproximan, se rozan, chocan... ¿se besan? Ellos, en cambio, casi no hablan, concentrados en sus lanzamientos... expectantes. Es... como si se movieran a cámara lenta y a la par se produjera un vacío de sonido. Debe ser la atmósfera que el clima imperante crea en el espacio... o que mis ojos y oídos aminoran el ritmo de todo lo que alcanzan.

Respiro. Vuelvo a respirar. Suena una pieza de Gabriel Yared llamada “The gift”. Algo en mi interior me lleva a buscar en un traductor on line qué significa: “el regalo”. La caja torácica se me expande al confirmar que es justo lo que estoy recibiendo desde que desperté... desde que me asomé a la ventana. Se traduce en una bocanada de paz, alegría... eso que llaman felicidad, que me invade porque sí, por el simple e inmenso hecho de que respiro. Inspirar... espirar... aire dentro... aire fuera. Respiro, otra vez. Más profundo. Mucho más hondo. Lentamente... ¿levemente? Recorro unos cuantos kiloalmómetros (gracias por el “palabro”, Carlota Calvorota) para regresar un poco más... a mí, justo donde quiero permanecer. Y me pregunto... ¿acaso respirar no es la mejor forma de orar?

Utilizando mi dedo corazón como lápiz labial me dibujo una serena y cómplice sonrisa. Decido ser yo quien ahora se hace un regalo: salir a dar un paseo. Quiero verlo todo de cerca. Respirarlo... cerca... cerca... cerca.


.

lunes, 2 de marzo de 2009

Equilibrando el presente

Con ciertas emociones a un lado de la barra. Con sus antónimas en el extremo opuesto. Con la inocencia que me queda sobre la cabeza. Y sobre todo con la confianza de que no haya descalabro alguno ...
.

soy funambulista en el alambre de la vida.