martes, 30 de marzo de 2010

Super...vivencia

Caminar firmemente en la tierra…
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requiere elevarse con ligereza hacia el cielo.


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domingo, 28 de marzo de 2010

Espectro radioeléctrico

Mismamente onda corta, onda media y onda larga.

¡Aaaah!, qué emoción saber que no me encuentro sola en mi faceta de ¡Superleve en acción! Qué alegría tan grande descubrir que, de mi lado, también está ¡el poder del crujimientooooo…!



Claro que si mi -desde ahora- compañero superhéroe de fatigas tiene una vara que concentra toda su energía, yo he de buscarme alguna ayudita. Mmmmmm… ¿un puñal, un bastón, una espada? ¡Ya lo tengo!... ¡Un lanzallamas!

Estando unidos el Tío la Vara y quien suscribe… el mal no podrá con el mundo. Tiranos del planeta… ¡qué dios os pille confesaos’! porque… el repaaaaaasoooo que sus vamooooo a daaarrrrrr, aaaayyyy aaaayyyyyyyy…
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jueves, 25 de marzo de 2010

Je t'aime... moi non plus

Con Ljuba fue amor a primera vista. Era la lorita más bella de todo el Caribe. Así que me acerqué a ella sin pensármelo dos veces. Sin más preámbulos, la miré a los ojos y le dije:
–Te amo.
–Te amo –me respondió.
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Fue el principio de una gran pasión. Nuestro nido de amor era la manigua entera, el loco ardor de la juventud nos quemaba bajo las plumas, y toda la inmensidad del cielo no bastaba para contenerlo. Cantábamos, bailábamos, nos amábamos al ritmo de la rumba, del mambo, de la conga y del merengue. Un día me decidí y le pregunté:
–¿Quieres casarte conmigo?
–¿Quieres casarte conmigo? –replicó.
–Por supuesto, mi amor.
–Por supuesto, mi amor –respondió ella.
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Así que construí el nido más lindo del archipiélago y allí pasamos nuestra luna de miel. Abrazándola estrechamente, le dije:
–Me gustaría mucho tener pequeños.
Me respondió que ella también los quería. Nacieron dos, un tesoro de criaturas, nunca una palabra de discordia, nunca desobedientes, siempre dispuestos a corresponder a nuestro afecto con el suyo.
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¿Qué más se podía desear de la vida? Algo que no estuviera previsto. Y empecé a verme con aquella otra lorita. Un día se lo confesé a Ljuba.
–Tengo una amante –le dije.
–Tengo una amante –me respondió.
–La mía se llama Lara –proseguí.
–La mía se llama Lara –me confesó.
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¿Qué decir? Me quedé de piedra. Mi mujer con mi amante. Dicho así casi podía parecer una buena noticia, pero pronto estuvo claro que aquel triángulo no podía funcionar. Así que fui a ver a Lara y le dije:
–Escoge, o ella o yo.
–Ella –me respondió.
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Entonces fui a ver a Ljuba y le planteé también a ella un ultimátum:
–¡O ella o yo!
–¡Ella!
–Vete al diablo –le dije.
–Vete al diablo –replicó.
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Estaba más que harto de que me tomaran el pelo con aquellos ritornellos. ¿Sería posible que la vida discurriese por caminos tan superficiales? ¿Cómo se podía seguir adelante de aquella manera? Sumido en la desesperación, decidí pedir consejo a una mente iluminada, un loro que había alcanzado una gran reputación de maestro de sabiduría y de guía espiritual.
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–Maestro –le espeté–, ¿qué podemos hacer para obtener respuestas menos manidas, para escapar a este rutinario runrún, a esta mediocridad? Decidme, maestro, ¿que debemos hacer?
–Hacer –respondió el sabio.
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"¿Y usted qué dice, Viskovitz?" ("Eres una bestia, Viskovitz", Alessandro Boffa).
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miércoles, 24 de marzo de 2010

Leveinstancia

Hoy no voy a trabajar. He pedido el día por "Asuntos particulares", que en el corriente consisten en eso que generalmente llamamos "papeleo". Entre las varias gestiones que realizaré, presentaré una leveinstancia que he redactado en los siguientes términos...


Doña Levemente en su levedad, con D.N.I nº: 666.999.666.999, y domicilio social en el país de las Maravillas, c/ del Viento Sur, nº 3, Estación Claridad Vamos Llegando, en calidad de Interventora General de Maravillalandia,

EXPONE: Que, teniendo propósito desde que se inauguró este cuaderno de bitácora virtual –conocido popularmente como
blog- de publicar cositas bonitas tales como textos ajenos, poemas (creando incluso secciones monográficas sobre autores concretos), cuentos, actuaciones musicales/teatrales, proyecciones de películas con crítica y/o post-coloquio incorporados, exposiciones de fotografía/pintura y expresiones artísticas de distinta naturaleza, no ha podido llevar a cabo su intención por causas ajenas a su voluntad, con excepción de unas pocas ocasiones.

Por lo cual,

SOLICITA: Que se respeten los deseos de la autora y no se interrumpa tan asiduamente su intención de compartir, con aquel-la que lo desee, parte del tesoro del pirata compuesto fundamentalmente por
papelotes, papelitos y papelones y/o “joyas”, sin que haya intromisión alguna por parte de la responsable directa su Ilustrísima Doña Coti (dianeidad).


En Maravillalandia, a 24 de marzo de 2010.

Fdo, Levemente en su levedad :-D


ILUSTRISIMA SR. DELEGADA DE LA AGENCIA ESTATAL PARA LA ADMINISTRACION DE SUCESOS Y/O ACONTECIMIENTOS EXTERIORES DIARIOS.
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lunes, 22 de marzo de 2010

Levesolución

Una mano de color y polvo de estrellas...
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para días oscuros y sin brillo.
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domingo, 21 de marzo de 2010

Taller de leve-reparaciones, S.L.

Si antes lo digooooo...

Siempre he sido el hombre de la casa. Matizo. Siempre he sido el habitante al que mejor se le han dado tareas varias de bricolaje, básicamente porque tengo habilidad manual. Remontémonos a los orígenes. Mi padre... cero talento para el asunto. En cambio mi hermano... un “manitas”, nunca mejor dicho. Con sólo 12 años construyó sin más ayuda que fascículos de electrónica (a la que era aficionado), un amplificador que sonaba de lujo. Era un fenómeno para todo “aparato sofisticado”. Aunque bueno... también arregló algún que otro secador y batidora, sin embargo no entendía de “trabajos sucios”. Lo suyo equivalía a darle a la brocha fina y mi especialidad era la gorda (¡uy qué mal suena esto!). Es decir, domésticamente, él representaba a Botticcelli y yo... a Pepa Gotera (u Otilia), je. Eso en cuanto a la familia de sangre. Respecto a la que no lo era por genes, pero con quien que se intentó formar una por sentires... también seguí siendo el hombre de la casa. ¡Cuestión de pericia!

Pero para ser justa debo referir a la maestra, que la hubo. En realidad la primera en ser “el hombre de la casa” fue mi madre (santa como todas, claro). Pero llegando a la pubertad, no me agradaba verla en lo alto de una escalera (de madera y sin asa de apoyo... vamos, lo último en materia de seguridad) y presintiendo que para ella era más peligroso, por aquello de ser yo peso pluma en comparación, opté por ir sustituyéndola en “chapuces” varios. Así... un día, sin casi darme cuenta había pasado de ser Leve a secas a... Leve Billie la rápida. Oigan... experta en desenfundar y manejar el revolver, quiero decir... el taladro. Y, por supuesto, dominando en paralelo el vasto e inherente universo de la broca; porque miren que hay variedad. Recuerdo que aquel “arma” pesaba un quintal, y más de una vez creí que me electrocutaría dado que el cable era aún más longevo que el propio taladro, sin embargo lo que sucedió finalmente es que… ¡potenció mi valentía! y hasta la curtió. Definitivamente, no hay mal que por bien no venga.

Ese tránsito en el salvaje oeste americano... ejem, español de las reparaciones caseras tuvo consecuencias a largo plazo. De tal manera que en la actualidad igual cambio el bombín de una cerradura, que cuelgo una lámpara o un riel, que repaso un enchufe o interruptor (con el diferencial quitao’... que me da repelús imaginarme cual “Leve a la barbacoa”), que arreglo la cisterna o el goteo de algún grifo, que limpio el sifón, que pinto aquel zapatero (paredes no gracias. Juré que una y no más, Santo Tomás. Ejem, ejem, salvo si la habitación está vacía en cuyo caso quizás me lo replantease, je)...

Hasta podría decir que tengo bastante experiencia en reparar persianas enrollables de cinta y particular destreza en el montaje de muebles en kit (¡viva la república de mi casa!), incluso gustándome un tanto lo último. Y ya puesta, para quienes no sean duchos en materia pero estén interesados, ahí va una sugerencia: el secreto consiste en identificar las tropecientas piezas a ensamblar y los retropecientos anclajes que se emplean para ello. Una vez “reconocido todo”... ¡coser y cantar! (bueno... la aguja me la reservo para otra entrada, je, que merece capítulo aparte). Importante: si se trata de un armario y hay paneles de madera que pesan... estaría bien –incluso muy bien- que un fornido varón echase una mano. Las dos para ser exactas. Reconozcámoslo, chicas, ellos son más fuertes. ¡Por fuera solamente! ¿Sexo débil nosotras?... ¡JA!

Con el gas no me atrevo, me da un respeto que pa’ qué y sé hasta donde llegan mis... “capacidades”. Todo lo que sea arriesgar en vano, máxime si tiene que ver con la vida de otros seres, humanos o animales (vecinos mismamente)... va a ser que no.

He de volver a ser justa y nombrar con profunda admiración a quien más me ha ayudado en el camino de: “Cómo ser una manitas y no una manazas”. Gracias... eternamente gracias sensei San internet por todo lo que has hecho en mi favor y gracias, especialmente, ¡por hoy! Explícome... yo sí había abierto antes un vídeo, o un reproductor de cd, o un mando a distancia, o un ordenador... solucionando en la mayoría de ocasiones los problemillas que presentaban (problemillas eeeeeh, que pa’ los problemones están los profesionales), pero... ¿una lavadora?... ¡Eso era un titán, un cíclope del hogar... la diosa de todos los electrodomésticos! Sentíame enana, insignificante ante su magnificencia, su enoooorrrrme poder. Ni siquiera ¡Superleve en acción! osaba enfrentarse a su inmenso poder de persuasión. Pero oigan que no. Que no es pa’ tanto. No siempre al menos. ¿Qué ha pasado? (aparte de que cuando se rompe algo se inicia una cadena consecutiva de averías, je). Que la lavadora ha cogido toda el agua que precisa, que el programa seguía funcionando pero que el tambor no se movía ni poco, ni mucho, ni nada. ¡Ale... y a carga completa! En primer lugar ha sido inevitable pensar: “¡MALDICION, RAYOS Y CENTELLAS!”. En segundo: “Tranquilidad... que no cunda el pánico. El hecho de que la lavadora sea Tutankhamon (le calculo unos 15-16 años pues ya estaba aquí cuando llegué) no significa –necesariamente- que vaya a morir”. ¿O sí?

¿Modus operandi? Ipso facto me pongo la piel de LeveSherlokHolmes e inicio la investigación. La secuencia consiste en sentarse frente al ordenador-Google-formular solicitud tal que así: “el tambor de la lavadora no gira”-ir de enlace en enlace como quien va de oca en oca y pararse donde se sobreentienda hay sabiduría senseiniana.

Recopilada la información necesaria... llega entonces la hora de la verdad, de enfrentarse al auténtico peligro. Retira a la gigante de la pared... desenchúfala… saca el tubo del desagüe... aprovecha y limpia la superficie donde estaba (¡pol dió qué de porquería!)... desatornilla... ¡glubs!... el corazón late más deprisa... ¿qué habrá detrás de la tapa?... ya está abierta. ¡Acabáááááramos! Estamos incluso de suerte. Todo parece indicar que el problema reside en que la correa de la polea de transmisión se ha soltado. ¡Campeooonaaa, campeooona, oeee, oeee, oaaaaa! Oigan... lo merece, que por senectud lo lógico habría sido morir quebrada. Es decir: romperse y no soltarse, que es lo que finalmente ha ocurrido. Eso sí, ha perdido flexibilidad por puritita vejez. Y para volver a colocarla, damas y caballeros, sí que se demuestra que: “Más vale maña que fuerza”. Me ha llevado un rato confirmarlo ya que en principio lo he intentado a las brutas tira que te tira, pero de repente un simple giro de muñeca certero y... ¡en su sitio de nuevo, tensada como dios manda! Digo como la mecánica manda.

La "Carma" (o "Tutankhamon")... con su karma ya purificado :-D

La lucha contra el coloso sólo ha supuesto una heridita en la mano, pues alguien, trajinándola anteriormente, le hizo un borde punzante en la chapa que no limó y en uno de los tira-y-afloja… ¡zas!, rebanada ligera. ¡Gajes del oficio!

En fin... que mucho centrifugar... mucho rugir cuando coge y tira agua pero na’, una bendita al final. Ni rechista.

Después de lo relatado comprenderá el respetable que para mí ir a “Leroy Merlín” represente una excursión en toda regla. ¡Aaaahhhh!... si hubiera dispuesto del garaje de “Bricomanía”, de todo el material y herramientas de que allí se goza... ¡qué lejos habría llegado! De hecho... ¡¡¡hoy sería un hombre de provecho!!! ;-P, aunque claro, no a este nivel de maestría... ¡qué finura! O sí, quién sabe, sería cuestión de ponerse a ello y ver resultados...
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Ahora, con permiso, voy a poner la lavadora... digo a mirarla... digo... bueno, ¡no sé!...
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sábado, 20 de marzo de 2010

Ya está aquí

Llegó aquella cuya personalidad se dibuja a base de contrastes...

Llegó con bochorno y lluvia...

Llegó con música...




Ya está aquí, comenzando a florecer, Doña Primavera...
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martes, 16 de marzo de 2010

Levesugerencia

Si conduces, no bebas...
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¡Alcohol! Agua... es otra cosa, mariposa :-)
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domingo, 14 de marzo de 2010

Preparando la levecena

Esta noche me apetece una ensalada. Verde... que la quiero verde, faltaría más. Está lista, pero "desaliñada". Así que en un plis-plas le potencio el sabor. Mientras trabajo, canto un bolerito... es la historia de un amoooorrr como no hay otroooo iguaaaaaallll, que me hizo comprendeeeerrrrr todo el bieeeeennnn, todo el maaaaallll... Tres partes de aceite de oliva virgen por aquí...
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que le dio luz a mi vidaaaaa, apagándola despuééééésssss, ¡ay! qué vida tan oscuuuraaaa, sin tu amoooorrrrrr no viviréééééé... una de vinagre de jerez por allá...


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Ya no estás más a mi lado corazóóóóónnnn (¿ya no estás más a mi lado corazón?)... y, como no, un poquito de sal...
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Mmmmmm... exquisita. ¡Pero qué buen sabor de alma dejan ciertas mezlas de alimentos!..:-D
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sábado, 13 de marzo de 2010

Ultima dádiva recibida

El regalador dice que se acordó de mí cuando lo vio...
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¿Por qué será?... glub, glub, glub, glub...
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