- Leve.- ¡Manolo!... ¿qué haces aquí?
- Manolo.- Dicen que esta tienda es mía. Bueno, sólo la mitad.
Manolo estudiaba en el mismo instituto que yo, pero es algo mayor. Cuando me apunté al club del montañismo del insti él ya pertenecía... ¡Qué excursiones aquellas!... de varios días y noches. Disfrutábamos de la naturaleza y de otras cosas; por ejemplo los “primeros amores”, je. Recuerdo una salida nocturna que fue una pasada... absolutamente mágica-potágica. También nos pasábamos en otros terrenos, ja... cuestión de la edad.
Manolo acabó llevando su gran pasión a la vida laboral y montó una tienda con un amigo, pero finalmente se separaron; lo que suele ocurrir entre socios... que más tarde o más temprano se convierten en ex-socios.
Es un hombre majísimo, buena gente pero de verdad de la verdadera, montañero hasta la médula, como su mujer e imagino que su prole irá encaminada en la línea... creo que formada, si no me falla la memoria, por tres criaturas.
Desde que se rompieron mis super botas Chiruca estaba renuente a pasar por el martirio de tener que “domar” otras pues se me han vuelto los pies (¿será por la vocación de descalza?) de un delicao’ que pa’ qué. Así que me apañaba con unas Panamá que son otras campeonas pero algo pesaítas ellas. Peeeeeeero, alguna vez tenía que... “lanzarme al abismo de nuevo”, así que ayer estuve de leve-rebajas en la tienda de Manolo, especializada en montaña aunque también tiene bastante moda “surfera” y bañadores de competición, pero no biquini-quis que es lo que uso porque como el cloro se los come enseguida, cuanta menos tela menos burbujas se forman en los virajes y nado más cómoda. Llegué diciéndole:
- Manolo... quiero un calzado polivalente pero básicamente montañero, aunque no pretendo hacer ningún "ochomil" claro.
¡Unas superzapatillas “Salomón”!... que he estrenado hoy. Es la primera vez que uso unas de esta marca y por si a alguien le interesa debo decir que son comodíííííííísimas, que no me han hecho el menor daño y además son ligeras-ligeras y llevan una suela que agarra estupendamente, incluso en gravilla. ¡Gracias Manolo por tu saber! Tengo que pasarme por la tienda sólo para decirle que los temidos “roces” no me han rozado, valga la redun, ni chispa, ni poco, ni na’. ¡Bien! Y que incluso “amarillas” (la cosa de las rebajas limita por el tema “números disponibles”) me parecen pressssiosas... ahora que se han portado tan bien conmigo.
Pero ahí no quedaron las leve-rebajas pues también tenía en mente otras super...
Geox. Decir que son cómodas es decir poco. Casi, casi parece que vas descalza. O incluso mejor porque sientes los pies como entre algodones... Bueno, estas sólo me ha dado tiempo a tenerlas puestas en casa un rato, pero sospecho que tampoco harán rozaduras... ¡son muy blanditas! Dicho queda por si sirve de referencia al respetable. Como colofón a la tarde de Leveterapias III, ejem digo de leve-rebajas cayó, como es natural y muy necesario, el super biquini-qui... (todo "super", como no, para ¡Superleve en acción!)...

Hubiera prefiero colores más vivos peeeeeeeeeeero, si en temporada me cuesta encontrar talla pequeña ni cuento en rebajas.
Y ahora vamos a la auténtica “levedad” de la entrada. Cuando estoy “jodida” pero extrañamente contenta (me lo enseñó Carlos Cristos... y el estoicismo en sí) me compro un par de zapatos (¡vaaaaaaaaale, esta vez han sido dos... ¿y qué? Como dice mi amiga-jefa Julia me los merezco... “porque lo valgo”... Es que ahora le ha dado por llamarme “chica L’Oreal” precisamente haciendo honor el famoso eslogan que acompaña a la marca y que es un canto a la autoestima). No deja de ser curioso ya que esencialmente soy una “descalza”... religión esta de la que hablé en la etiqueta “declaraciones”. Y me suena que varias veces hice apuntes sobre la condición en algunos otros escritos.
Hasta hoy nunca me había parado a pensar en la razón, que en realidad me ha sido revelada como por arte de magia... potagia siempre, mientras caminaba. Creo que es una estrategia de mi mente y alma con la que pretenden darme ánimos para continuar caminando... siendo quien soy, sin traicionar mi naturaleza ni mis valores... pase lo que pase, pise quien pise... siguiendo siempre adelante... dejando el calzado viejo atrás... nunca regresando a los pasos dados. Por eso compro zapatos... para estrenar un nuevo camino, aunque recorriéndolo a mi modo, que se irá nutriendo a base de aprendizaje. Y esa, sospecho, “es la cosa”... que diría el protagonista de una escena de la maravillosa adaptación cinematográfica de la obra de Pérez Galdós, “El abuelo”. Pero me reservo más comentarios al respecto porque alguna noche se proyectará en la filmoteca “La luciérnaga”.
Concluyendo con la tarde de “leve-rebajas” aviso de que tengo intención de comprar otro par... (¡manirrota!, ejem... ¡pierrota!), pero “de vestir”. Imprescindibles también por motivos que ya explicaré llegado el momento. Dicho lo cual recordar que...
¡Olé Serrat... olé Machado!
También... yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles como pompas de jabón... aunque estallen... ¡plof!... ¡plof!... ¡plof!...
Pd. Me acabo de dar cuenta de que el biquini-qui es de lo más amoroso... ¡tiene corazón!... tan grande que no le cabe en el pecho y ha de llevarlo a la espalda, je.
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A destacar sus "Actitudes". Expresa sus sentimientos (sí) - Disfruta jugando con sus compañeros (sí) - Disfruta con las canciones, danzas y audiciones musicales (sí) - Respeta a su maestro/a (sí).

















