viernes, 31 de diciembre de 2010

¡Dura mínimo cinco minutos!

Para quien lo necesita... especialmente cuando escasean...

Photobucket


Bueno, bueno... sírvase también todo aquel al que le pueda venir bien, que dicen, comentan, rumorean... es precisa una dosis diaria para gozar de buena salud.

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sábado, 25 de diciembre de 2010

Levedesmontando un poco de historia

2010 años escuchando que una estrella guio a Melchor, Gaspar y Baltasar (Reyes Magos ellos) a un pesebre de Belén, para dar la bienvenida al redentor del mundo mundial, mismamente Jesucristo, y resulta que... ¡no era cierto!

¿No me creen?... pues tengo una prueba irrefutable...

Resulta que el supuesto astro era un OVNI comandado por un extraterrestre que, debido a su aspecto perruno, se confunde con un can, pero que no… que en su planeta todos tienen esa pinta, variando si acaso el color del pelaje-je :-D

Por cierto... aún sigue en activo explorando el ciberespacio porque es de un currante y longevidad que pa' qué.

Luego, después de lo visto, ¿é o no é que nos engañan como quieren? Si es queeeeee... ¡alma de cántaro la humanidad! ;-)

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jueves, 23 de diciembre de 2010

Se vende

Hoy he ido al supermercado y he regresado con un duplicado de mí misma. Como lo oyen, ejem... leen.

Porque considerando que me llamo Alicia…


y me apellido Lis…


¡estoy en venta!


Y sin cobrar royalties, ni derechos de imagen, ni ná de ná, pues sí queeeee…

Sepa el respetable que por la módica cantidad de 1.39 € y 2.30 € pueden llevarme a casa. ¡Qué barata!

Vale, valeeee… qué poca seriedad tengo, pero es que hacía mucho tiempo que no publicaba ninguna levetontería. ¿O no tanto? 8-S

Pensándolo bien… el título correcto sería: ¡Me venden!

Pues eso, tengan en cuenta que tampoco engordo: ¡Sólo 95 kilocalorías por ración!

Por si hubiera (o hubiese) interés, dejo a continuación mi razón de ser y/u origen. Parte de él quiero decir, je (picando en la imagen se leerá con más claridad)…

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martes, 21 de diciembre de 2010

lunes, 20 de diciembre de 2010

Carrera de fondo

El amor es asunto de larga distancia...

no de sprint final o inicial.

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lunes, 13 de diciembre de 2010

Amistad

El templo de la amistad nunca se termina de construir. Se derrumba y se vuelve añicos si cada día no se trabaja de nuevo. Cuantas veces sale el sol, hay que amar al amigo con amor nuevo… observarlo con atención recién nacida. Caminar con él transformándose, abriendo completamente las ventanas del alma para que el viento se lleve el polvo… de las viejas costumbres.

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domingo, 12 de diciembre de 2010

Leve-estirón

Dicen que a los niños les duelen las piernas en época de crecimiento…


A los adultos el alma, cuando se estira...


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jueves, 2 de diciembre de 2010

Lenguaje

Las palabras son la piel de nuestros pensares...

de nuestros sentires.

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domingo, 28 de noviembre de 2010

jueves, 25 de noviembre de 2010

De Adanes y Evas

La mujer nació de la costilla del hombre.
No de los pies, para ser pisoteada.
Ni de la cabeza, para ser superior.
Nació del costado para ser igual,
debajo del brazo para ser protegida
y junto al corazón para ser amada.

De las 64 (¡¡¡64!!!) mujeres muertas a manos de sus compañeros o excompañeros sentimentales en lo que va de año, 5 (¡¡¡5!!!) han sido asesinadas en la provincia de Almería. Como reconocimiento para que su memoria no muera en el olvido, como símbolo de libertad, esperanza y fuerza que deben tener las víctimas para acabar con la situación de miedo y malos tratos que padecen, la asociación de “Mujeres en Igualdad” de mi ciudad ha plantado un árbol por cada una de las fallecidas. No serán sólo una cifra más. Su recuerdo crecerá hacia el cielo a la par que lo harán las ramas nutridas por la savia de la vida. Hacia un futuro que ya no podrán alcanzar en forma humana, desde el presente quedan ancladas sus raíces en el parque “Gloria Fuertes”, la misma que escribió…



Si te sientes como una bayeta
como una colilla
como una cáscara,
no riegues tu tristeza.
No existe tu fracaso
(¡el fracaso es el suyo!)
el del que te usó para limpiarse
y te tiró como bayeta vieja,
el que aspiró tu energía,
te disfrutó y pisó, como a colilla usada;
el que mordió tu fruto
y tiró lo que quedó de ti
la monda y lironda cáscara de terciopelo.
Si eres bayeta,
colilla
o cáscara
¡siémbrate en ti!
Y vuelve a florecer en un cuadro,
en un poema,
o si cáscara,
en el manjar de un niño hambriento.
(Así hice yo)



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lunes, 22 de noviembre de 2010

Leveunidad de medida

La vida es demasiado grande...


para que resulte pequeña.

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domingo, 21 de noviembre de 2010

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Oficina de palabras perdidas

Me han hecho un regalo. Un regalo que no esperaba. Un correo electrónico. Lo ha escrito una persona, vinculada a alguien con quien compartí cotidianeidad laboral durante un tiempo. La conocía sólo de vista, de haber coincidido brevemente en un par de ocasiones... “buenos días”... “hola”... “adiós”, poco o nada más intercambiamos.

A Forrest Gump su madre le decía: “La vida es como una caja de bombones; nunca sabes lo que te va a tocar”. Así que caprichosa ella, quiso que hace un par de años me cruzara de nuevo con esa persona, a la que llamaré “Nuevo horizonte”. ¿Por qué? A bote pronto nada hacía sospechar que Nuevo horizonte llevaba varios lustros recorriendo un sendero de esclavitud, de perdición... y que se encontraba tocando fondo; que lo que en apariencia parecía una vida normal no era sino un laberinto oscuro del que no podía... quería salir y que a la par le hartaba sobremanera. Su particular bajada a los infiernos. Y es que una cosa es la fachada de la vivienda humana, otra sus interiores.

Entonces, sí hubo comunicación, no únicamente saludos corteses. Una comunicación auténtica, con sustancia, ya sin su vinculante de por medio. Sólo Nuevo horizonte y yo. Unos pocos encuentros en los que no hice más que escuchar con los ojos y abrir bien los oídos, al tiempo que le conté, un poco, cómo estoy o intento estar yo en el mundo. Mostrándole, al parecer, que existen otros posibles modos de vivirse alcanzables, aunque cueste trabajo... esfuerzo lograrlo, pues como decía Friz Perls: “Sufrir la muerte propia y renacer, no es fácil”. Y le entregué un libro. Y me despedí con el sincero deseo de que encontrase su propio camino, el que fuera que le recondujese al punto de paz y bienestar a que cualquiera aspira.

Ahora, en ese regalo me cuenta que acaba de cumplir un año dando pasos firmes e ininterrumpidos por un espacio de libertad, construyendo y reconstruyendo una vida más consciente que se va enriqueciendo poco a poco. Que va creciendo. Y piensa que, de una extraña manera que no alcanza a comprender, tuve que ver en el hecho de que tomase la decisión de... buscar, verdaderamente y no a modo de tentativa, un nuevo horizonte... y quedarse en él de manera definitiva.

Me emocioné profundamente al leer su correo. No por vanidad pues ni siquiera creo que realmente yo tenga que ver en su proceso, como indica. Pero es, ante todo, hermoso que alguien recupere una vida que iba perdiendo... que se le escapaba entre los dedos. Añadió que escribe cartas que se publican semanalmente en un periódico local y me invitaba a que me asomase a la próxima entrega. Lo hice y juraría que allí estaba su propia historia, disfrazada, que concluía celebrando pacíficamente, desde el corazón, compartiendo como deseaba y con quien deseaba, el primer aniversario de una vida que se va tornando plena. :-)

Si algo le di, ahora me lo devuelve en un momento de dudas y me refuerza el hecho de que siempre he pensado que sí... que sirven algunos gestos... esos que, diminutos en la mayoría de ocasiones, sacrificados en otras, llevan intrínsecos la búsqueda de una mejora del mundo, o como mínimo evitar que empeore. El deseo de un modo más noble de existencia humana, llevado a la práctica. ¿Gestos... justos?

Mirar a los ojos a la gente cuando se saluda... preguntar a Doña Paca cómo está su marido enfermo de Alzheimer y qué tal lleva ella la situación... retirar ese cristal que hay en el suelo para evitar que alguien que camina despistado se corte, e incluso... ¡montar un operativo ilusorio con Protección Civil al rescate para que recoja vía zodiac a un hombre que se ha caído bajando la montaña y tiene el tobillo como un paquidermo de pura hinchazón que a ver de qué modo va a volver a subirla si cojea más que respira! ;-P

Y sonreí, desde y hacia lo más hondo de mí... como en una oración, también celebrando un acto íntimo, dando gracias a la vida casi… casi desde cada célula de mi ser. Sintiendo que la gratitud es precisa... y preciosa, que es un bálsamo para el alma. Y cuanto más profunda... más reparadora y estimulante resulta.

Naturalmente, he ido a la oficina de palabras perdidas, como hizo previamente Nuevo horizonte, y junto a esto... (¡vaya no funciona enlazar desde aquí!, así que toca dejar la dirección enterita)...

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(¡quédense hasta el final-final!... que ahí está lo más importante) le entregué la mía: “Gracias”.

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viernes, 12 de noviembre de 2010

Servicio comunitario

Un día, un florista fue al peluquero a cortarse el pelo. Despues del corte pidió la cuenta y el peluquero le contestó:
- No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.
El florista, gratamente sorprendido, se marchó. Cuando el peluquero fue a abrir el negocio, a la mañana siguiente, había una nota de agradecimiento y una docena de rosas en la puerta.

No tardó en entrar un panadero para cortarse el pelo y cuando fue a pagar, el peluquero respondió:
- No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.
El panadero, todo contento, se fue. A la mañana siguiente, al abrir su negocio, el peluquero encontró en la puerta una nota que le daba las gracias y una docena de panes surtidos.

Más tarde un profesor entró a cortarse el pelo y en el momento de pagar, el peluquero de nuevo dijo:
- No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.
El profesor se fue con mucha alegría. A la mañana siguiente, cuando el peluquero abrió, había una nota de agradecimiento y una docena de diferentes libros, tales como "Mejore su empresa" y "Cómo volverse exitoso".

Entonces un diputado entró a cortarse el pelo y cuando fue a pagar el peluquero dijo una vez más:
- No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.
El diputado se alejó encantado de la vida. Al día siguiente cuando el peluquero fue a abrir el local, había una docena de diputados haciendo cola para cortarse gratis.

De manera que, por favor, en las próximas elecciones, vota con cuidado…
Atentamente, EL PELUQUERO...

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martes, 9 de noviembre de 2010

Levecavilación que vas... levecavilación que vienes

Los filósofos piensan para mí...

pero no por mí.
:-)

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sábado, 6 de noviembre de 2010

De repente...

De repente comienza un nuevo día...

De repente abres la ventana y te topas con un ejército de pájaros que se mueven al unísono, misteriosos en la perfección de su sincronía, veloces como el rayo en los cambios de dirección, como si un pincel gigante diera trazos certeros con que pintar en el lienzo del amanecer...

De repente el aire se vuelve frío pero su temperatura sacude y despeja los sentires, que como marmotas dormitaban su propia pereza en espera de una nueva primavera...

De repente el sol invisible también reside en cielos grises y mares con superficie de mercurio...

De repente la nota de un violín que invade la estancia, recuerda que la música comienza en el instante en que el árbol regala su madera al instrumento... y a ti...

De repente la lluvia externa seca las inundaciones del interior...

De repente renuncias a otra forma verbal que no sea el infinitivo: reír, cantar, saltar, transformar, llorar, silbar, respetar, tararear, crear, respirar, construir... reconstruir, amar, ser... porque así se concede una oportunidad a la permanencia de su acción constante... a la dilatación de su tiempo...

De repente en el camino en que parecías perderte, una luz inesperada te guía de nuevo en la misma ruta para que te encuentres...


De repente crecen plantas en el desierto...

De repente las nubes forjan un puente esponjosamente sólido que lleva al otro lado del infinito...

De repente confirmas que el fuego que no arde con fuerza, no dejará por ello de ser brasa benefactora...

De repente el sendero se llena de flores que componen una alfombra mullida, aunque sus orillas permanezcan escarpadas y pedregosas…

De repente el horizonte se acerca hasta casi rozarlo si tu mirada se vuelve oblicua...

De repente mueres en la noche y resucitas en la mañana...

De repente despiertas con la certeza de que continuar soñando es salvarse...

De repente si te desnudas hasta el alma, el resto se viste de hermosura... y se reviste...

De repente hay veces en que la belleza es tanta, pero tanta, que sientes que el corazón puede estallar si la sigues contemplando...

Y de repente redescubres que la vida, siempre, está llena de repentes...


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jueves, 28 de octubre de 2010

¿Piensas salir de viaje?

Si afirmativo, ¡toma nota!...



Y si toca cambio de temporada de armario... ¡también sirve!

A propósito, ¿se acuerda el respetable de...?


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miércoles, 27 de octubre de 2010

Levepropósito de enmienda

(O propósito de leveenmienda, tanto da).

Me encanta el cine clásico. Muy mucho. Ya siendo pequeña me fue enganchando. Recuerdo que frecuentemente veía películas con mi madre y casi siempre le preguntaba:

. Leve.- Mamá... ¿Cómo se llama ese actor?
. Máter.- Cary Grant.
. Leve.- ¿Y se ha muerto?”...
...
. Leve.- Mamá, ¿quién es esa actriz?
. Máter.- Vivian Leigh.
. Leve.- ¿Y se ha muerto?...

Así prácticamente con todos. No sé de dónde diantres me venía aquella fijación ¿gótica? (exclusivamente con individuos perteneciente al mundo actoral, conste), pero junto al nombre era lo único por lo que solía preguntar, je.

Me gustan los dramas, los melodramas, las comedias... toditos los géneros de aquel maravilloso blanco y negro. Bueno, y no pocos títulos en color también. El caso es que de un tiempo a esta parte me asalta con frecuencia una escena de una de aquellas películas. Concretamente “Tuyos, míos, nuestros”, deliciosa historia interpretada por Henry Fonda, viudo padre de diez hijos, y Lucille Ball, viuda con ocho hijos. Como no podía ser menos se enamoran. Y como ídem... Helen y Frank intentan salir por piernas cuando descubren el relevante dato de... la suma de sus descendientes. Y como reídem... no pueden resistirse a ese amor y finalmente se casan, formando una enoooorrrrme familia que deberá lidiar con los numerosos problemas cotidianos y la impepinable logística que acarrea semejante... “ejército”.

Al principio, naturalmente Helen representaba la enemiga para los vástagos de Frank, y Frank era el mal personificado para el linaje de Helen. El día que la invita a cenar en su casa, para que se conocieran (¡pobre mujer, no sabía lo que le esperaba!), una de las pequeñajas ve cómo se acerca a la puerta y pegando la nariz en el cristal de una ventana decreta: “¡Mala... tiene cara de mala!”...


Y esta escena es la que últimamente me invade. ¿Por qué? Porque justo eso quiero que se diga de mí. A ver, me explico...

En alguna que otra ocasión me han comentado que soy “buena persona” para calificarme. O definirme. Incluso “muy buena persona”. Y suelo matizar: “No... no soy buena persona. Sólo soy alguien que intenta ser persona y, eso sí, en no pocas ocasiones requiere esfuerzo”.

Va a sonar bien raro lo que sigue a continuación pero intentar ser persona, lo que comúnmente la mayoría denomina “ser buena persona” (o “ser güena”, para abreviar), es uno de mis grandes defectos, si no el que más. Lo peor es que creo que se trata de una tara de fabricación. Y sospecho que cuando las piezas vienen de serie, resulta difícil prescindir de ellas... ¡cachis-en-la-mar-salá!

Porque, damas y caballeros, por lo general cuando se está hecho de esta pasta antepones siempre, o casi, el bienestar del resto al tuyo lo cual te lleva a cometer excesos en tu propio detrimento. Así que... reconfortante vale, pero ¿productivo? ¡NO, NO y NO! Diría incluso que lo contrario.

De modo que, tras un notable acumulamiento de varios-varios y un autoanálisis levesintáctico y levemorfológico (:-D), llevo algunas semanas con un férreo propósito de enmienda que consiste en pasar del personal (trátese de quien se trate) y no de mí. O mejor dicho: ser la prioritaria prioridad para mí misma y mi mismidad, peeeeero... no dejo de “traicionarme”. Pues sí queeeeeee...

Como muestra un botón... digo una lesión. El fin de semana estaba en mi calita de dios cuando veo que llega un hombre de mi quinta, cojeando considerablemente. Parecía tener gran dificultad para apoyar un pie, que en realidad tenía pinta de pata de elefante por la hinchazón del tobillo. Mi imaginación comenzó a especular ante lo que, por otra parte, parecía evidente:

. Date... se ha debido caer al bajar la montaña y se ha hecho un esguince del copón, mínimo. ¿Cómo va a volver a subirla, de nuevo bajar la otra ladera y recorrer los dos kilómetros de distancia que hay hasta la zona de aparcamiento? ¡Vamos a tener que recurrir a “Protección Civil" para que se acerquen desde el pueblo en lancha a recogerle! Sí, vale... desbordante imaginación pero es que esa pierna no era humana... ¡era de paquidermo!


Entonces, alguien en mi interior comenzó a hablar:

. Aspirante a mala.- Amoavé, Levecita, ¿qué puñetas haces pensando en ese hombre y encima anticipándote de esa manera, que incluso ves una película con rescate marítimo de por medio?... ¡Si hasta piensas en marcar el 112 en el teléfono!
. Leve.- Esteeeee... buenoooo... es que mira cómo tiene el tobillo... ¿Cómo va regresar si apenas puede caminar?
. Aspirante a mala.- Ese no es asunto tuyo. Ocúpate de tus cosas.
. Leve.- Tienes razón... ¿qué hago metiéndome en lo que no se me llama?

Así que me tumbé y me giré hacia el otro lado porque... “ojos que no ven, corazón que no siente”, que dice el refrán. Pero de repente, casi sin darme cuenta, iba caminando en dirección al accidentado con otro diálogo interno:

. Aspirante a persona.- “Hacer lo que hay que hacer”, recuerda...
. Aspirante a mala.- Ni caaaasoooo a esa tonta que te vuelve ídem y siempre te acaba liando. ¡Quieeeetaaaa parááááá...!

Demasiado tarde, ya le estaba preguntando al hombre: “¿Necesitas ayuda?”.

Resultó que el tipo prácticamente acababa de ser operado, pues había tenido un accidente escalando una pared de hielo (¡ops!).

. Leve.- Qué brutos sois los montañeros.
. Muchacho que cojea de lo lindo.- Ja, ji, jo... pues sí... me doy cuenta de que me he pasado un poco, porque me ha costado bastante llegar hasta aquí.
. Leve.- Pero... ¿cómo has podido recorrer tanta distancia y, aún más alucinante, subir la montaña con ese tobillo?
. Muchacho que cojea de lo lindo.- Je... más trepando que caminando.
. Leve.- Claro... bueno, pues si te apañas solo... cuídate y que sea leve (je... ¡qué afán de protagonismo!) la recuperación.

Conclusión: ¿Alicia seguirá sin malicia... ever... forever... always?... ¿No me va a servir mi propósito de enmienda?... ¿Sin remedio, irremediablemente?... ¡¡¡MALDICION, RAYOS Y CENTELLAS!!!

En serio que es algo que quiero cambiar... De hecho lo estoy intentando desde hace ya un tiempo (lo de postulante a “femme fatale” tenía que ver con esto y no con trocarme en una devoradora de hombres)... ¡pero no me sale! A ver... no quiero ser muy-muy-muy mala... sólo una miaja mala. Digamos lo suficiente como para, por ejemplo, permanecer indiferente ante un individuo que camina con dificultad por su megahinchado tobillo (salvo que grite un S.O.S)... O que me importe un bledo cómo se sentirá alguien si le devuelves una dosis de su propia medicina nociva que repartió previamente... ¡Y de paso olvidarme un poco de Gandhi y su filosofía-anti-ojo-por-ojo! Tampoco es tanto... ¿no?

De manera que se admiten sugerencias, preceptores, instructores, profesores, maeses, senseis, experimentados en materia, decentes docentes... porque... ¡nunca es tarde si la dicha es buena! Digo... ¡si Leve es mala! :-P


O "Maléfica", je. Ya puesta, a base de entrenamiento...

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lunes, 25 de octubre de 2010

Leveelección

Prefiero decir lo que la mayoría calla...

y callar lo que la mayoría dice.
Generalmente.

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viernes, 22 de octubre de 2010

Leveambición

Quiero toda la verdad...

para que nada sea mentira.

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jueves, 21 de octubre de 2010

¡21 de octubre!

Igual no pasas hoy por aquí, pero es el día que es y aunque ya sea "la tardecita"...



Cumplevida... que prefiero yo decir


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domingo, 17 de octubre de 2010

No-nostalgia

Echo de menos...

no echar de menos.

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sábado, 16 de octubre de 2010

Lección de Levegeografía

Hoy estudiaremos el Sistema Penibético de la Península Ibérica. La Cordillera Penibética es la más sureña de las Cordilleras Béticas y discurre por la costa Sur de Andalucía, desde la provincia de Cádiz hasta la de Almerialópolis. Un poco más al Norte, tras las llamadas unidades intermedias (conjunto de áreas deprimidas, denominadas hoyas, entre las cuales se encuentra la Hoya de Baza y de Guadix), se yerguen las Cordilleras Subbética y Prebética.

Desde el punto de vista estructural se constituye con un complejííííísimo apilamiento de mantos de corrimiento que se superponen unos a otros, distinguiéndose tres: el manto Alpujárride, el Nevado-Filábride y el Maláguide. El manto Alpujarride y el Filabride-Nevado afloran en Sierra Nevada, componiendo una ventana tectónica donde surgen materiales muy metamorfizados, predominando los micaesquistos paleozoicos.

Las sierras principales que conforman la Cordillera Penibética, de oeste a este, son: Sierra de las Nieves, Sierra de Tejeda, Sierra de Almijara, Sierra Nevada, Sierra de la Contraviesa, Sierra de Gádor, Sierra de Baza, Sierra de los Filabres y Sierra Leve...


Una panorámica del macizo después de llover...


Aquí tenemos a un montañero escalando y a punto de coronar la cumbre...


Y, llegados a este tramo, el profesor Eduardo Galeano diría: "Yo me duermo a la orilla de una mujer, yo me duermo a la orilla de un abismo"...


¡Riiiingggg-riiiingggg-riiiingggg!, suena el timbre así que... ¡acabó la clase! :-P
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viernes, 15 de octubre de 2010

Vuelva usted mañana

Siento como privilegio tener la posibilidad de cada día ir a un trabajo. Además, un buen trabajo (hasta la fecha) considerando cómo está el patio laboral. Pero... no quería volver después de las vacaciones y no porque estas acabaran. Las cosas se están poniendo feas e irán a peor hasta el punto de plantearme muy seriamente un cambio. Incluso mi organismo reacciona ante el... “leve-rechazo” que he tenido-tengo. Ejem, quiero decir del “denso-rechazo”. Tres días llevo incorporada... y los tres comienza a dolerme la cabeza nada más entrar y deja de hacerlo media hora después de salir. Vamos... lo que se dice una somatización en toda regla. Porque el cuerpo habla... ¡ya lo creo que lo hace!

Sin embargo hoy el tema no es “por qué” sino “cómo” pasé el día del regreso. Para empezar amanecí triste. Particularmente triste. Vaya por delante, por si aún no me pronuncié al respecto, que cantidad de “normas sociales absurdas y no pocas veces hipócritas” me las paso por el forro de la indiferencia (es que chirrían con mi coherencia y claro...), y por ende no me suelo molestar en… disimular un estado de ánimo concreto que me embargue por el hecho de que no goce de buena fama. No es que sea un libro abierto, pues como es lógico muchas de mis páginas permanecen cerradas, pero las que muestro contienen lo que contienen y no otra cosa. No hay sorpresas a posteriori. Lo que pasa es que... no todo el mundo puede-sabe leer lo que hay escrito en ellas. A resultas me cuesta horrores fingir y en consecuencia mi cara suele ser puritita transparencia. Y de la mirada no hablemos. Opaca no estaba el día en cuestión, pero casi. O eso creía yo.

Triste entré al laboratorio y triste salí. Y continué con el día. Fui al médico, no por enfermedad sino porque necesito un papelito de su parte que certifique mi buena salud para otro asunto más lúdico; danza oriental para más señas. Mientras esperaba se sentó a mi lado una señora de unos sesenta años, tal vez algunos menos. Al principio comenzó a hablar con la mujer de su izquierda y varias personas más que había en los asientos que formaban esquina con el suyo, creándose una especie de corrillo. Mientras, yo intentaba concentrarme en la lectura del libro que me acompañaba, cosa que no lograba. No por el ruido externo, sino por mi… dispersión interna. El caso es que paré, miré la escena y me percaté de que la gente que estaba próxima a la señora que se sentó a mi lado... “cerraba filas”. Ciertamente ella era de lo más locuaz y tuve la sensación de que se la etiquetaba como la clase de persona “pesada que va con su cantinela por doquier”... y a la que se suele evitar. Se hizo un extraño silencio y dejaron de prestarle atención. Recordé de repente el cuento del patito feo…

En ese momento la señora se giró hacia mí y comenzó a… contarme su vida; o más bien sus penas. No tenía yo el cuerpo ni el alma para lamentos, y menos ajenos, pero... empezaron a caerle tremendos lagrimones y ni encontraba pañuelo al buscar en su bolso. Le ofrecí uno y como el llanto empezaba a sonar angustioso recurrí al supertruqui: poner mi mano sobre su antebrazo a modo de ligera caricia… para que sintiera un calor que no fuera el suyo propio (si es que no se sentía congelada por dentro, a saber). Cuando alguien sufre, el contacto humano alivia sobremanera aunque provenga de quien no se conoce y si no, prueben, prueben... Me habló de su obvia depresión patológica, según ella fruto del maltrato sicológico al que su marido la llevaba sometiendo taytantos años. O sea casi toda su vida. Yo fundamentalmente escuchaba sin abrir la boca pero me extrañó que dijera que el doctor la regañaría si la veía llorar. Porque al médico en cuestión se le idolatra precisamente por lo humano que es y lo paciente… con sus pacientes. Contaba que nadie le hacía caso, que nadie creía lo que decía. Ni siquiera en mi mente quise juzgar, a falta de la otra versión y sobre todo por no conocer la historia de manera presencial, pero por las reacciones que tenía, no parecía tener mucho sentido plantearle una posible solución –independientemente de la médica- al que definía como su gran problema. Aún así le hice una pregunta: “¿Sabe que existen lugares específicos en los que ayudan a las mujeres maltratadas? Si quiere le indico adónde se debe dirigir”. No recuerdo qué dijo pero buscó excusas para no salir de su bucle. Había aprendido a vivirse sufriendo. Es decir... se había cronificado su dolor al punto de no poder admitir la alternativa de desprenderse de él. Eso quedaba bastante claro. En resumidas cuentas: en efecto estaba muy enferma e independientemente del grado de realidad que hubiese en lo que contó, se encontraba repleto de su verdad, porque de ese modo ella lo experimentaba.

Cambié la estrategia y la “distraje” hablándole de algo tan sencillo como el verano de San Miguel que estábamos disfrutando… la suerte que teníamos en ese aspecto por vivir en Almerialópolis… que precisamente por la situación geográfica gozábamos la mayor parte del año de buen clima, bla, bla, bla… Ni una lágrima derramó en ese tiempo hasta que llegó su turno.

Y ahí me quedé reclamándome: “Alicia eres un poco tonta, la verdad. ¿No habías quedado contigo misma y tu mismidad en que ibas a ser tu prioridad y que te iba a importar un pimiento el personal, especialmente si era desconocido? ¿Es así como lo vas a hacer?”. Y me respondí: “Pues sí, parece que un poco-bastante tonta… sí que soy. Al menos a veces”.

Entretanto la mujer que había a su izquierda comenzó a contar sobre la señora que lloraba. Dijo que su marido era un bendito y tenía unos hijos estupendos, que era afortunada, pero que estaba con una depresión tremenda que le hacía ver cosas donde no existían… tergiversar.

¿Cuál es la realidad exacta?... Ni idea. La puerta de la consulta se abrió, la señora salió, dijo adiós al resto y se paró frente a mí. Me agarró una mano con fuerza a la par que dulzura y se me quedó mirando un rato, en silencio, hablándome sólo con sus ojos: “Gracias”, decía su mirada. Eso decía. Y detrás de la pupila… el poso de su sufrimiento, que ese si existía independientemente de cuál fuera el origen.

Ahí me quedé otra vez, diciéndome: “Alicia, puede que seas un poco tonta… pero también otra pizca humana y esa mujer ha tenido un pequeño alivio, instantáneo sí, pero alivio al fin y al cabo… porque sencillamente alguien ha escuchado lo que necesitaba sacar afuera”. Entonces, mi tristeza… dejó de estar tan triste.

Cuando acabé en el consultorio y ya de regreso a casa paré en un quiosco céntrico de la ciudad en el que venden… ¡piiiiiipaaaassss, cacachueeeetessss, kiiikooosssss, garrapiñaaaadaaaasss! y otras cosillas. Era la primera vez que entraba aunque es un negocio con solera. Allí me encontré con que el tendero era…

¡el mismísimo actor alemán Armin Mueller-Stahl!, aunque en aquel momento sólo acerté a reconocerle como el padre de David Helfgott en la película “Shine”. Luego San Internet tuvo la gentileza de facilitarme su nombre. Buenooo... vaaaaleee, sólo era su doble, pero casi-casi igualito; gafas incluidas. El caso es que cruzamos varias frases antes de que me preguntase qué quería.

- Leve.- Esteeeeeee, ¡uy no me sale! Mire que lo tengo en la punta de la lengua pero se me ha borrado el nombre (poniendo muecas de levepeque, sospecho).
- Tendero.- Piense en mí señorita. Concéntrese y piense en mí. Verá como enseguida le viene a la mente lo que quiere.
- Leve. No, si verlo, lo veo… pero es que la palabra que lo denomina ha desaparecido de mi vocabulario, ¡ops!
- Tendero.- Piense en mí señorita, hágame caso.
- Leve.- Si me sigue diciendo eso le acabaré cantando la canción de Luz Casal que lleva ese nombre. O por lo menos tarareándosela.
- Tendero.- Concéntrese… míreme…
- Leve.- A ver si le voy a imaginar como un hipnotizador y me da la risa… Es… como pistachos, pero no son pistachos.
- Tendera (o sea la parienta, que estaba también por allí).- ¡Piñones!
- Leve.- Eeeeeso mismo.
- Tendero.- Conste que si hubiera pensado en mí, lo habría recordado seguro. ¿Qué más?
- Leve.- Sólo quiero eso.
- Tendero.- Aquí tiene… y vuelva usted mañana.
- Leve.- Pero no voy a necesitar piñones hasta dentro de un tiempo, hombre.
- Tendero.- No importa. No venga a comprar. Sólo venga usted mañana, y pasado, y el otro... Que da gusto ver a gente con tan buena energía.
- Leve.- Pues ni le cuento lo agradable que es toparse con dependientes de su talla. Muchas gracias. A estar bien.
- Tendero.- Hasta pronto.


Eché a andar pensado que, aunque mi mirada no brillase, ¡la energía que desprendía era buena! Entonces, de nuevo, mi tristeza… dejó de estar tan triste.

Ya en la noche, en casa, encendí el ordenador y me encontré un regalo inesperado. El correo de un amigo que decía, literalmente: “A mí me ayudas a ser feliz”.

Y entonces, por tercera vez, mi tristeza… dejó de estar tan triste. Y se volvió a un punto de suavidad... que casi parecía una tímida alegría.

¿Lo que mal empieza, mal acaba? No, no, no… no fue así mi primer día de trabajo tras la vuelta de las vacaciones, porque lo que mal comenzó… acabó algo más que bien.


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domingo, 10 de octubre de 2010

sábado, 9 de octubre de 2010

Semilla mágica

¿Has visto cómo crecen las plantas? Al lugar en que cae la semilla acude el agua: es el agua la que germina, sube al sol. Por el tronco, por las ramas, el agua asciende al aire, como cuando te quedas viendo el cielo del mediodía y tus ojos empiezan a evaporarse. Las plantas crecen de un día a otro. Es la tierra la que crece; se hace blanda, verde, flexible. El terrón enmohecido, la costra de los viejos árboles, se desprende, regresa. ¿Lo has visto? Las plantas caminan en el tiempo, no de un lugar a otro: de una hora a otra hora. Esto puedes sentirlo cuando te extiendes sobre la tierra, boca arriba, y tu pelo penetra como un manojo de raíces, y todo tú eres un tronco caído. Yo quiero sembrar una semilla en el río, a ver si crece un árbol flotante para treparme a jugar. En su follaje se enredarían los peces, y sería un árbol de agua que iría a todas partes... sin caerse nunca.

(Jaime Sabines)
(Y yo plagiándole, no en continente sino en deseo sembrador)

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viernes, 1 de octubre de 2010

Como sienten... lo que sienten

Merche y Pascual son una pareja de invidentes que educaron a sus hijos con la premisa fundamental de que hay que exprimir al máximo posible cada momento de la vida, al margen de lo que se tenga, o no. Sentidos incluidos.

Ahora, Pascual y Azahara, en agradecimiento a sus padres por todo lo recibido y con motivo de la celebración de sus bodas de plata, contactan con una productora para hacerles un regalo especial…


El resultado… un cortometraje-historia real-anuncio que quita el sentío… de lo mucho, pero mucho que lo da. ¡Qué preciosidad!

(Y, además, "Nessun dorma" sonando de fondo... ¡mmmmmmmmmmmm...!)

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jueves, 30 de septiembre de 2010

Erase una vez Rocadura...

lugarcillo que hoy, junto a sus habitantes, cumple... ¡50 años!...



¡Yabadabadooooooooooooooooooo...!

Qué le voy a hacer si me siguen encantando, je.

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martes, 28 de septiembre de 2010

Al alba

La noche está preñada de madrugada...
.................y las contracciones del amanecer...

parirán la luz de un nuevo día.

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domingo, 26 de septiembre de 2010

Instrucciones...

de montaje (y disfrute) de un levecampamento marítimo-playero.

Primer paso.- Fijar la sombrilla. ¡Pero bien eeeeh!...

Segundo paso.- Agenciarse unos buenos pedruscos de formas y tamaños varios...

Tercer paso.- Recoger la basurilla que Don mar trajo a la playa en algunas de sus idas y venidas, y con que nos hemos ido topando al buscar las piedras, porque... ¿qué cuesta llevársela luego para tirarla donde corresponde? (si yo contara, o contase, la de cositas que me he encontrado en ocasiones varias)...

Cuarto paso.- Dado que la intención es pasar la mayor parte de la jornada, localizar un lugar sombreado para colocar, si es posible, el pan nuestro de cada día (y algo más, claro)...

O sea, justo aquí, que en realidad es allí...

Quinto paso.- Emplear los puntos de anclaje anteriormente agenciados. Ejem... ponerlos encima de la esterilla para que Eolo, por si sopla fuerte de repente (la experiencia es un grado), no la vuele mientras se está sireneando en el agua...

Sexto paso.- Extender la toalla y/o textil encima de la esterilla, así como saludar a las primas medusas que la engalanan y todo amorosas nos acompañarán, ¡que no picarán!...

Séptimo paso.- Atender a la súplica de figuración que tienen las camaleonas por excelencia, que aseguran que sin ellas no se habría podido llegar al lugar. Protagonistas siempre pues sí queeeeee... Bueno, total, su petición sirve para descansar del trabajo...


Octavo paso.- Acabado el kit-kat, preparar el tendedero...

Noveno paso.- Inflar la almohadilla, sacar el neceser que contiene la protección solar, colocar la mochila estratégicamente (que el agua está dentro y miren que si da sed...), tener a mano el sombrero así como las gafas de sirena, digo de natación...

Décimo paso.- Usar las pinzas tendiendo la colada... quiero decir... la ropa, una toallita...

Undécimo paso.- Soltar un: et voilà!... O ¡listo!, a escoger...

Duodécimo.- Comenzar el disfrute propiamente dicho. ¿Cómo? Nadando, quizás leyendo (riendo por lo leído porque temáticas densas-espesas en el lugar como que no pegan), meditando, sintiendo, paseando, puede que conversando con algún vecino de cala y, después de comer, buscando un lugarcillo más sombreado en el que medio siestear y hasta, como quien suscribe, hacer el bobo cámara en mano...

E incluso... ¡cazar nubes! Y naturalmente jugar a encontrar formas, como es de recibo...

En esta en concreto yo veo una bailarina de ballet, con su tutú y zapatillas de punta...

Paso decimotercero.- Desmontar el levecampamento, sin olvidar llevarnos la basurilla que hemos encontrado...

¡Estamos de suerte!... apenas se ha incrementado.

Paso decimocuarto.- Seguir la senda que nos trajo y que ahora, plenamente satisfechos, nos lleva de vuelta a casa recordando aquel poemita del maestro Antonio Machado:

"Caminante son tus huellas
el camino nada más;
caminante no hay camino
se hace camino al andar."

¡Einnn!... ¡¿cómo que no hay camino?!... ¿y esto qué é lo que é?...


Y aunque pueda parecer lo contario... no hace falta sherpa :-)
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