domingo, 31 de mayo de 2009

Mente que m(i)ente

Recién se me difuminaba el rostro de alguien de quien me sentía muy cerca cuando intentaba dibujarle en mi pensamiento. Ahora, que repentinamente estamos a años luz, me muestra sus facciones detalle a detalle, casi a la perfección...
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La mente es caprichosa en sus juegos, sí. Y misteriosa. E irónica. Mucho.
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sábado, 30 de mayo de 2009

Crónica de una animalada

7:00h. Me levanto de la cama, aunque estoy medio despierta desde las 5:00h porque tengo el cuerpo hecho a esa hora y además soy poco marmota. Meditación, desayuno, aseo, preparación de la mochila... metiendo incluso la cámara que me regalaron hace unos años y que nunca uso por dos razones básicamente. Primera: no necesito almacenar momentos ya que los dignos de recuerdo son archivados en mente y corazón. Segunda: tal como le comentaba ayer a Nisu en su blog, todo el “ojo fotográfico” que le sobra a él, a mí me falta. Esto es... hago las peores fotografías del mundo mundial. Cosa que no acabo de comprender porque sí considero tener “ojo almagráfico”. En fin...

Hoy paso un día de convivencia con miembros de una asociación pues me han invitado a acompañarles al “Mini Hollywood” (o poblado del viejo Oeste americano + Reserva animal), lugar al que no he vuelto desde que era peque; muy peque. Aunque hay autocares -por aquello de librarnos de ataduras de horarios- acordamos que haría de chofer e iríamos en Salvatore (mi compañero de andanzas de los últimos años), citándonos en casa como punto de partida. Ellos son impuntuales pero por adelanto, como yo, de manera que hemos coincidido diez minutos antes de la hora prevista: las 10:00h.
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¡Lagarto, lagarto!... de piedra, enorme, que catarata-damente arroja agua, por su boca.
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11:00h. Al papagayo "Yumbo" le colocan el sobrenombre de “Indurain”, porque a la pobre criaturilla le obligan a montar en bici. ¡Manda...! No he podido evitar un pellizco en la tripa y soltar un: “¡Mira que somos jodidamente prepotentes los humanos!” a quien había a mi lado, que me ha respondido: “Mejor no lo mires por ese lado e intenta disfrutar”. Eso he hecho. He aplaudido con fervor a “Africa” (novia del ciclista según el muchacho que los presentaba como tal) cuando se ha negado a tocar la campanita. No ha habido manera de que cediera al chantaje de lo que sea que le dan para comer como premio. “¡Olé tú!” Pero es que claro... en mi trabajo se pitorrean porque salvo a escarabajos y hormigas de morir pisoteadas bajo nuestros pies, lo cual explicaría mi posición al respecto... o similares. Sin embargo esto es tema para una sola entrada porque da pa’ largo, así que no me enredo por ahí. Tan sólo apuntar que, tras presentarnos a “Marina”, la papagaya más viejita del grupo, rescatada de una mujer que no le alimentaba en condiciones y le castigaba –lo cual se apreciaba en su aspecto- y verla bailar todo contenta frente a los niños sin que el chico le pidiera que hiciera nada pues he dicho: “¡vaaaaaaaaaaale!, acepto pulpo como animal de compañía”. Si es que todo depende de la óptica desde donde se mire, porque es una realidad que Marina ha mejorado su vida, aunque ahorita sea... “artista de circo”.

"Indurain" al frente y su chica a mano izquierda, tras las hojas.

11:30h. Elegimos seguir la ruta por la reserva y vemos todo tipo de lindos animalitos, europeos y africanos. Me gustaría que vivieran en libertad pero... Por allí estaban el tigre “Shere Khan”, el oso “Baloo” (con parienta y prole), el “rey Loui”... Mis prefes son un lobo blanco, un precioso pavo real que no había manera de que se girara pa' retratarle en condiciones y las... chan ta ta chaaaaan... ¡jirafas! ¡Qué preciosidad de criaturas, qué lindas son, ays! Había una pareja (“de hecho y derecho”, porque ellos no necesitan formalizar la relación. Bueno este noviazgo me lo invento yo, pero es que canta que así es) y el macho casi no se separaba de la hembra. Transmitía –o así lo percibía quien escribe- que su interés era cuidarla en todo momento; casi mimarla. Y esos movimientos tan pausados y elegantes... ¡mmmmmm! Son animales de una delicadeza notable... se acercaban y se dejaban acariciar, casi solicitándolo. Ha llegado una pequeñeca (pequeña+muñeca) de tres años y hasta se quería subir encima de la hembra, que era quien más demandaba nuestras atenciones. ¡Menuda valiente!

"Pareja de hecho y derecho". Eros no estaba en el aire... que nadie piense mal (o bien, no sé).

Primer plano de "Ella". ¿A que es guapísima?


Espejito, espejito... ¿quién es el más bello real del lugar?

El "bello" más cerca.

13:00h. Espectáculo de bailarinas de can-can en el salón. Me ha encantado el edificio. Por un momento casi he creído que aparecería por allí Clint Eastwood. Y luego, el feo y el malo, claro. ¡Anda que no me gustaba a mí el “spaghetti western” de niña! Todavía recuerdo aquellos sábados por la tarde, que te encasquetaban una peli del género o de romanos. Y claro, como no había otra posibilidad... tocaba verla; gustando además. En el poblado... mucho vaquero pero poco indio... que es con los que yo iba de peque. ¡Y de grande!

14:00h. ¡A comeeeeeeeeeeerrrrrrrrrrrrrrr! El tropel de personillas vamos a un porche donde corre el fresquito y nos sirven un menú tipo barbacoa, compuesto por pinchos de queso y uvas, ensalada, verduritas asadas (ricas, ricas, ricas) y carnes varias (aquí fallo porque no soy carnívora). Y un postre surtido de bizcocho de almendras, pastel de queso, mousse de chocolate y flan que quitaba el sentío... ¡y eso que no soy especialmente dulzera!, pero es que todo estaba d-e-l-i-c-i-o-s-o. En el durante algunas risas y una conversación que gira en torno a arreglar el mundo. El almuerzo es amenizado por un vaquero y vaquera que tocan-cantan música de la época... lo hacen muy bien. También en su repertorio hay country actual.

16:00h. Paseo por el poblado. Parada en el "Museo de carros", con piezas que son una pasada. ¡Hasta uno de bomberos había! Y entrada a las cuadras. Me he indignado cuando he visto que a un caballo le llamaban “1/2 kilo”... ¿Qué nombre es ese para un animal de semejante tamaño y además tan bello? Porque... qué hermosura de criatura y con tremenda elegancia en su porte. Me he enamorado de “Bicho”, que no tenía nada de eso pues era super tierno. Marrón oscuro y con una franja blanca cruzándole la cara hasta el hocico. Ha buscado caricias, así que se las he dado mientras le decía cosas bonitas. Le piropeaba vaya. De manera que... ¡soy la mujer que susurra a los caballos! Lo siento por Robert Redford pero le he dejado sin trabajo. Cuando le tocaba cerraba los ojos, si dejaba de hacerlo los abría y se acercaba más... como si pidiera que continuara. Y claro, obedecía encantada, volviéndolos él a cerrar. ¡Este sí que sabe!
Daniela también era muy guapa. Blanca con puntitos grises. Pero había uno que me ha dado penita. A ese animal le ocurría lago. Estaba completamente inmóvil, frente a la pared. Medio mirando de reojo... ¿atemorizado, harto de tanto humano, enfermo...? Con el lomo extraño... y un gran desequilibrio en las caderas. Le he llamado, para tocarle, pero ni caso... parecía una estatua. Los otros eran caballos, sin más. Pero este era un caballo... triste.

"Lo innombrable"... porque no caigo ahorita en como se llama esto.

17:00h Visita a los reptiles y anfibios. Las serpientes son unos animales fascinantes... hipnóticos diría. Pero las iguanas... he alucinado con su parsimonia. Había varios ejemplares y a cual más quieto. Por un momento he pensado que uno era de plástico y nos tomaban el pelo.

Iguanita, Iguanita... ¿cómo puedes permanecer tanto tiempo quietita?

¡Cuánta belleza hay en el mundo animal! Esto, y otras cosillas, es lo que a veces me hace cuestionarme esa teoría científica de que la vida es... fruto del azar. Hay tanta hermosa complejidad, que no sé, no sé que pensar.

18:30h. Tras entrada de las "mademoiselles" a "les toilletes" regreso a la ciudad, sonando en Salvatore –entre otras- una sevillana que adjunto y forma parte de la B.S.O de "Sobreviviré", agradable peli española. Si bien el género me carga aún siendo oriunda del sur, pese a saber bailarlas aunque no lo hago desde hace años, pues... en concreto esta me parece preciosa. Despedida del personal hasta la próxima, suelto la mochila, cojo la de la piscina... y al agua patos. Digo sirenas. Nado 2000 metros a ritmo potente porque me lo piden cuerpo y alma, quedando tras la sesión drogaíta perdía de endorfinas.

20:30h Llego a casa, escribo mi croniquilla, ejem... cronicón de un sábado estupendo considerando el temporal actual que, hoy, dio tregua.

Ahora, presta y dispuesta a -como colofón a la jornada- prepararme unas tapas de queso variopinto (soy muy, muy ratona) y un copita de vino para brindar. Ver alguna película buena, mi sesión rutinaria de estiramientos yoguiles y... a que Morfeo me abrace y propicie lindos sueños para mí.

En resumen... no soy Dios, pero casi. Dejémoslo en Diosa. Y si así suena muy rimbombante... soy la reina ¿de Saba?... ¿del mambo?

¡Chin-chin!... por mi alegría... y por Leve completa. Pues como diría el eslogan archifamoso: "¡Porque yo lo valgo!".

Así fueron las cosas -más o menos- y así las hemos contado. ¡Jau!

Alba Molina - "Sevillanas de la vida"

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viernes, 29 de mayo de 2009

Generosidad (no generosa)

En general quienes me conocen piensan que soy generosa, pero nada más lejos de la realidad. Me lo cobro todito-todo. Hoy, sin ir más lejos, he pasado factura a mi amiga-jefa solicitándole un abrazo porque era yo quien lo necesitaba como agua... de mayo naturalmente.

A la par, me he examinado de una asignatura pendiente: pedir. Dada mi demanda creo que... “progreso adecuadamente”, aunque es probable que no apruebe en las primeras oportunidades y deba presentarme a futuras convocatorias (todo tiene su proceso, así que toca paciencia y trabajo... ¡ains!).

¡Y encima me ha dicho que tiene más!... por si me hicieran -o hiciesen- falta. ¡Qué bien... bien! Va a ser verdad que, al final, lo que por un lado se te quita, por otro se te da. Sí, sí, sí...

(mi) Jorge Drexler - "Todo se transforma"

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jueves, 28 de mayo de 2009

Previsiones meteorológicas

Se avecina tormenta. Capearemos el temporal lo mejor que se pueda. Por fortuna...


soy ducha en el manejo del timón... ¡Oh capitana, mi capitana...!
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miércoles, 27 de mayo de 2009

Levevinilo

No hay disco que tras su anverso no tenga un reverso...

Hoy, en la gramola, suena la cara B.

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martes, 26 de mayo de 2009

Piel, huesos, alma... ¿y dolor?

Aparece y desaparece, como el río Guadiana. Pasa de los treinta largamente aunque quizás haya cruzado por poco la barrera de los cuarenta. Si no tuviera cabello se podría pensar por su extrema -extremísima- delgadez, que recién la rescataron de un campo de concentración nazi. Su aspecto es verdaderamente impactante. ¿Anorexia?... Probablemente.

Cuando salgo de la piscina me lo tomo con calma. Voy al vestuario, cojo la mochila de la taquilla, saco el neceser y la toalla, entro en la ducha... Durante el proceso casi siempre silbo, tarareo, canturreo... a merced de lo que el día me demande. En ocasiones también se me escapa alguna lagrimilla –o lagrimón- si algo me aprieta el alma y es perfecto dejarla caer bajo el agua porque la limpieza es doble: por dentro y por fuera. Lo hago todo tranquilamente, disfrutando el momento inmersa en las placenteras endorfinas que la actividad deportiva y acuática (este detalle es importante para un híbrido de sirena) me ha propiciado. Media hora como poco, o más, me lleva el conjunto de tareas. Y es que como ya apunté en alguna ocasión... no tengo tiempo... para tener prisa.

Llevaba meses sin verla y me atrevo a confirmar lo que en otros momentos he sospechado: se esconde. Ella triplica el tiempo que yo empleo –que ya es dilatado- en hacer las cosas y se le adivina un exceso de pudor. Aparentemente busca el momento en que no haya alguien en los servicios, en que las duchas estén vacías para entrar, así tenga que dar varios rodeos e incluso volver a salir si repentinamente llegó alguna usuaria... Y siempre cabizbaja en su caminar, en su estar sentada... como si quisiera parecer invisible.

Creo que una sombra de abatimiento que no se proyecta ni en suelo ni paredes le acompaña de manera permanente... que sufre, pero no he podido asomarme a sus ojos completamente porque, al saludarla, lo más que he logrado es que levante ligeramente la cabeza para responder bajito, casi inaudiblemente. Desde la primera vez que la vi busco su mirada, sí, pero no me permite alcanzarla.

Transmite tanta fragilidad... ¿necesidad?... que me ha faltado un pelo para acercarme a ella y decirle: ¿puedo darte un abrazo? Pero, de haber aceptado, es posible que se hubiese roto. O me hubiera roto yo. O nos habríamos roto ambas. Puede que no roto... sólo resquebrajado. Claro que tal vez me enviase allende los mares, por referirlo de un modo delicado, lo cual sería perfectamente comprensible; aunque no parece tener fuerzas ni carácter para tal actitud. Finalmente me he contenido. Quizás la próxima vez el impulso se anticipe a la razón. No sé... no contesto.

¿Debería definitivamente cambiar al oficio que propuse hace unos días... o directamente visitar a un siquiatra?
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lunes, 25 de mayo de 2009

Equivocarse

Un error sólo tiene una razón de ser: subsanarlo, o al menos intentarlo...
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antes de que sea demasiado tarde.
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domingo, 24 de mayo de 2009

¿Un acuoso Don Juan?

Hoy han proyectado una película en televisión llamada “La novia del mar”. Lo cierto es que sólo he visto el principio porque las primeras imágenes no me han invitado a quedarme. Al parecer, la moza en cuestión considerada como "prometida" aseguraba estar ya casada con... no uno sino dos niños del pueblo. Luego... ¡es polígama! Y todavía aspira a un tercero... ¡será agoniosa! En cambio mi menda está libre como los taxis que no llevan a nadie dentro salvo al conductor. Por otra parte... ¡su novia soy yo! Véase la prueba testimonial del “pedrusco” que me regaló, diciéndome a la par que me lo entregaba: "Querida, lleva esta piedra preciosa al joyero y que te la engarce en un anillo. Será el símbolo que selle nuestro eterno amor..."
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¿Eterno?... bueno, bueno, qué disgusto tan grande me he llevado al enterarme de que mi futuro marido tiene otra pretendienta. En vez de sangre son celos lo que me recorre las venas. Y como quiera que dicen, comentan, rumorean que la cara es el espejo del alma... vuelva, de nuevo, a verse la muestra de mi conmoción...


Calma Leve, calma. He de hablar con él y no fiarme de habladurías. Porque... ¿qué sentido tendría estar juntos sin confianza? Y, si me confirma los rumores, le preguntaré sin contemplaciones: “¿Ella... o yo?"

Es que pa’ según qué cosas soy una antigua del copón. Así como para otras de lo más moderna. Mismamente para la práctica de top-less, como se puede comprobar.

Cómo no le van a querer cortejar con lo salao' que es... Y hermoso, y zalamero, e inmenso, y bravo, y transparente, y verdadero, y tranquilo, y valiente, y poderoso, y... ¡Ay qué vida me espera espantando rivales a diestro y siniestro!

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sábado, 23 de mayo de 2009

Instinto básico

Anoche chapoteé tanto en aguas Chinas que esta mañana me desperté aún con la cola puesta y las escamas. No me ha quedado otra que lanzarme de nuevo al mar, pero esta vez me he quedado en el sur peninsular.

En el primer baño Eolo estaba tranquilo, pero se manifestaba dando lugar a algunas olitas que hacían mis delicias. En el segundo se ha espabilado y trabajaba con ganas. En un plis plas las olas se han vuelto una constante aumentando en tamaño e intensidad. Ser sirenahumana tiene ventajas e inconvenientes. Nadas bastante bien lo cual es bueno. Y por ello te confías, lo cual es malo. Siempre me ha gustado irme hacia el fondo e incluso he sido, hasta no hace mucho, un poco temeraria. Una vez en una playa muy extensa Don mar estaba muy bravo. Había unas olas considerables que se asemejaban a cava recién descorchado de lo espumosas que se veían y claro, parecían decirme: ¡Bééééébeme!

A resultas ni una persona dentro del agua, excepto yo. El baño fue estupendo, de lo más cetáceo, pero tocaba salir. Oh my god! Me costó al menos veinte minutos lograrlo pues las olas me arrastraban hacia dentro. Resaca creo que lo llaman. Afortunadamente logre llegar a la orilla poco menos que exhausta. Obviamente... desde entonces se acabaron los bañosconolaspotentes. ¿Un trauma? Igual sí. Peeeeeeeeeero, hoy casi lo superé pues he estado deslizándome a lomos de muchas, cual si fuera una tabla de windsurf humana, o un delfín, o ... una sirena. Ha sido super-super-superdivertido.

Mi temeridad no se ceñía a jugarme el tipo acuáticamente hablando. Hace tiempo que cuando salgo por la noche no voy a bares de copas. Me asfixian por razones varias: humo, pulpos, exceso de decibelios que impide escuchar e incluso hablar... No me gustan, no-no-no. Así que tras la ronda de vinitos la gente sigue la fiesta y yo vuelvo a casa. No se hace muy tarde, pero si fuera Levecienta ya la carroza se habría convertido en calabaza por pasar el reloj de la medianoche en una o dos horas. Me agrada caminar cuando las calles están silenciosas, casi vacías. Y si llovizna... ¡mmmmmmm, me re-agrada! Ultimamente no me prodigo porque creo que me voy volviendo sensata, aunque a veces me tienta mi “rebeldía”. Sin embargo no está la vida como para que una moza camine sola en la madrugada ... ¡cachis en la mar!... salá' (por supuesto).

Me pasa algo curioso desde que era cría. En casa, tengo la manía de moverme a oscuras por la noche, cual gata. Lo malo de esto es que si alguien me ve deambulando se puede llevar el susto padre creyéndome un fantasma procedente de ultratumba. Lo remalo que de tanto en tanto mi “radar” falla y me pego tremendas leches con alguna esquina, pero por suerte ocurre muy puntualmente. Lo bueno... a partir de este personal “ensayo sobre ceguera” he desarrollado lo que llamo “paseosnocturnospensantes”, que a la postre son de lo más productivo pues, paradójicamente, me permiten ver con más claridad lo que el día opaca en asuntos que requieren reflexión.

Y como hay una cuestión de capital importancia sobre la que debo meditar... con permiso del respetable voy a darme una vueltecilla, apagando las luces claro. ¿Miaaaaauuuuu? ... ¿Mi-aaaaaaauhhhhhhh?... ¿Mi-glub, glub, glub, glub...? ¿Instinto felino... instinto lobuno... instinto sirenil? Vamos a dejarlo, al menos hoy, en un "tres en uno"; sin más (y con todo). O lo que es lo mismo: instinto felilobusire.
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viernes, 22 de mayo de 2009

El me descubre... yo le descubro

A veces Antonio y yo nos comunicamos sin palabras. Sin nuestras palabras. Y nos descubrimos descubriendo a otros. Antonio es un amigo-compañero de trabajo. El ama la música, como yo. Y como yo, ama la misma música. Y en ocasiones sucede que llego y, sin decir ni mu, le regalo una tonada que sé no conocerá... que sé le gustará. O él, como hoy, llama por teléfono y me dice: “entra en red en la carpeta tal-tal-tal...”. Obedezco siguiendo la ruta que me ha indicado y ¡oh sorpresa!, de repente me encuentro chapoteando en el mar. Y de tanta refrescante agua salada que me salpica... desaparecen mis piernas, me sale la cola y me cubro de escamas plateadas, glub, glub, glub... otra vez sirena, sirena en, claro, “Los mares de China”...

Una voz genuina, con estilo propio, de esas que no se parecen al resto. Un Sinatra malagueño, también actor, ducho en el “Music hall”, interpretó por ejemplo a Picasso en la televisiva serie de éxito. Y después del papel, y antes del disco, entre tanto... trabajó como vendedor en puestos de artesanía medieval, profesor de teatro, animador de barcos, regidor, peón de albañil, ayudante de dirección... y otros diversos oficios. Y pinta, y baila, y escribe poemas. Toni Zenet... ¿un hombre del renacimiento?

Todo, todo, todo un descubrimiento musical... una miscelánea compuesta por el jazz de Nueva York, el son cubano, la chanson francesa, la copla andaluza y el tango argentino.

A-b-s-o-l-u-t-a-m-e-n-t-e r-e-c-o-m-e-n-d-a-b-l-e para amantes de los géneros mencionados. Y copiando al propio Zenet: “Como los buenos jamones "Los mares de China" tiene denominación de origen. Yo los llamo las ‘Cinco jotas’. Javier Laguna (autor de letras), Javier Viana (percusiones), José Taboada (guitarra), Juan Ibáñez (pianista) y Joshua Edelman (dueño del estudio de la Latina, donde se grabó el trabajo)".

Discazo vaya.

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jueves, 21 de mayo de 2009

Humorosamente hablando

“Da igual que dejéis el móvil encendido o apagado porque, por una cuestión estadística, no os va a llamar nadie”. Así arrancó ayer Antonio Fraguas (Forges) y adelantaba lo que iba a ser una sesión cargada de historia, sociología y sicología de la sociedad española narrada a golpe de carcajadas. No obstante, con las risas como telón de fondo, el humorista gráfico fue salpicando su charla de hondas y serias reflexiones. Así, puso en tela de juicio la “crisis económica” y trajo a la memoria las hambrunas de la posguerra para apuntar: “En esos momentos fue el humor lo que salvó a muchos”.

Habló también de “las 45.000 chorradas que se dicen al día porque se necesita la diferencia”. Para contradecirlo, y con balas de inteligencia en forma de chistes, dejó en evidencia muchas de las diferencias que defienden los nacionalismos. Y lo hizo mostrando sus viñetas... “se entienden en catalán, castellano, gallego o euskera” y defendió una frase... “una frase que se puede traducir a cualquier lengua española pero a ninguna lengua extranjera”. La frase fue: “No; si ya verás tú cómo...” y en los puntos suspensivos invitó a que cada uno eligiese su propio caso. Las risas volvieron a tomar la sala, como ocurrió constantemente. Fue, durante más de una hora, el ejemplo de la profundidad hecha humor.

Forges inauguró la segunda edición de “La mirada del hombre”, un ciclo de conferencias en el que diferentes personalidades del mundo de la cultura y de la ciencia reflexionan sobre los retos del hombre frente al siglo XXI. Con perlas como las que a continuación dejo, Forges dio el pistoletazo de salida antes de que Fernando Savater y Carmen Posadas visiten esta ciudad en las próximas citas. ¡Qué bien, bien!

“La vida tiene pocas soluciones, sí remedios como el humor y el amor”.

“Ahora dicen que estamos en crisis, sin embargo en el restaurante que hemos parado para venir estaba lleno. Como este es un país civilizado, en los restaurantes de carretera hay que fijarse en lo que bebe la gente. En Alemania sería agua. En este todo eran... bebidas espirituosas”.





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miércoles, 20 de mayo de 2009

Leveinventario

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Hoy estoy LLENA de preguntas...
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y VACIA de respuestas.
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Yo NO me aburro, tú te aburres, él se aburre...

Nunca me he aburrido de una persona, lo que no significa que no me haya marchado de relaciones que dejaron de serlo, pertenecieran al ámbito familiar, de amistad o pareja. Por aquello de que -muchas veces- se cumple que... existe un principio y un final con un durante de por medio; lo que hay que asumir. Pero aburrirme de alguien... NO. Creo que porque sentir algo así me ocasionaría una profunda tristeza, no he dado lugar a esa situación puesto que me implico cuando entiendo que puedo responder; así que confío en no tener que experimentarlo.

Si llega el momento en que ambas partes no se enriquecen de un encuentro, lazo, vínculo... o incluso el desinterés es unilateral... ¿acaso no sería lo más honesto, sensato y saludable finiquitar antes de que aparezca el aburrimiento... aunque exista un inevitable daño inicial? Bien, de acuerdo... igual sucede que a veces lleva un tiempo percartarse de que el tedio se ha instalado, pero cuando lo que ocurre es que invade la resignación, la conformidad, o se espera a ver si suena la flauta (que en este caso me late que lo de “por arte de birlibirloque” va a ser que no...), o “escurrir el bulto” de la propia responsabilidad ahorrándose el "trabajo sucio", o que llegue un tercero en “concordia” con el interesado-a que dé un giro al asunto de 180º... glubs, glubs, ¡peligro-peligro!

Me pregunto si el aburrimiento está relacionado con el respeto que se tiene a la otra parte de una relación. ¿O el que no se le tiene en realidad? Y no me refiero a la aparición del mismo, a veces ineludible, sino al mantenimiento conociendo su existencia. Me sigo preguntando si con lo que está relacionado es con la ignorancia. Mi resigo preguntando si con lo que se relacionará es con el miedo. Y si no respeto al otro... ¿cuánto me respeto a mí... verdaderamente?

Al final todo va a reducirse a la madurez con que uno va dando pasos en este camino llamado vida, porque si sabemos decir “hola”, debiéramos saber –o en su defecto aprender- a decir “adiós”. A ser posible en el momento oportuno, sin marear perdices, y con elegancia... de alma. Pero hay que tener consciencia, capacidad. Y ser valiente. ¡Con un par!

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martes, 19 de mayo de 2009

Ser agradecidos es de bien nacidos

Dicen que los blogs son más leídos de lo que suponen quienes los escriben. Seguramente así será. De hecho hace unos días recibí un correo electrónico, allende del otro lado del charco, remitido por un chico que me cuenta que en momentos difíciles asomarse a esta patria le ha dibujado una sonrisa. Me conforta, incluso alegra, que mis locuras y corduras puedan contribuir a crear bienestar, aunque sea una pizca. Me da las gracias pero soy yo quien las da a él. O por ser exacta se las devuelvo a modo de boomerang.

Dejo pues una flor para Oziel y su chica Mitzy. También para Carlota, la dama de los apellidos cambiantes, y Sangon, que con frecuencia pasean por estos lares e imprimen su huella. Asimismo para quienes lo hacen muy de cuando en cuando, como Nisu o Sputnik, pero cuya presencia se hace notar. E incluso para los anónimos que alguna vez caminan de puntillas este territorio, silenciosamente.

Gracias a todos.

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lunes, 18 de mayo de 2009

Si existe ...

ya estará con él-ella, sea hombre, sea mujer. O no sea ni lo uno, ni lo otro... sino "ello".

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Hasta siempre, maestro Mario, y GRACIAS.
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domingo, 17 de mayo de 2009

Allí... junto al agua

“Coser y cantar” arranca con una cita sobre la fotografía: “Un solo tema con incontables variaciones, como la vida misma” (Alfred Steiglitz, 1864-1946).
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Resulta perfecta para enhebrar el tema que me ocupará en las próximas líneas. Como muestra, otro "botón"...

(Alfred Steiglitz – Hands with thimble, 1920)

ejem, quiero decir, una aguja y un dedal.


He estado viendo la exposición fotográfica de Rafael Trobat, “Aquí, junto al agua. Nicaragua”. Proyecto que le ha llevado concluir dieciocho años, compuesto por... calculo a ojo de buena o mala cubera, entre setenta y ochenta imágenes de gran tamaño. Naturalmente en maravilloso blanco y negro. Incluso me atrevo a decir que muchas de ellas llevan una pátina de sepia sin serlo en realidad. Lo cierto es que se trata -o por ser exacta mis ojos lo ven así- de ese color no color, para mí indescriptible, que se sitúa en la frontera y que las convierte en intemporales.

(Tarde de Noviembre - San Jorge, 1993)

Es un recorrido por escenas cotidianas en un momento clave de la historia del país centroamericano: el fin de la Revolución Popular Sandinista y el comienzo de una etapa de transición, que el autor emplea como telón de fondo para retratar a su sociedad.

El título, uno de los posibles significados del nombre del país en lengua indígena “Náhuatl”, refiere la importancia del agua en la geografía, historia e identidad nicaragüenses y pone de manifiesto la voluntad del fotógrafo de ofrecer un relato desde dentro, limpiando la cámara de estereotipos.

(Solentiname - Isla Macarron, 1990)

Escenas de arraigado sentir religioso se mezclan con otras notablemente paganas que desafían y ante todo celebran la vida; al margen de conflictos bélicos y catástrofes naturales por los que el pueblo ha sido agredido continuamente. En concreto una me ha gustado por la paradoja e ironía que representa. En “La pasión”, aparecen un hombre y una mujer en primer plano cuyas bocas se buscan para besarse y tras ellos, en la pared de lo que parece ser una Iglesia, un gran cristo cuelga de la cruz. A eso lo llamo yo jugar con la cámara... y las posibilidades de la verdad.

(Las tres gracias - Masaya, 2006)

Algo que me ha llamado poderosamente la atención son los nombres de la mayoría de las fotografías, que lamentablemente no puedo aportar. Ahí van algunas muestras, bien por su denominación o por lo que en ellas se ve. O por ambos:

- “¿Quién causa tanta alegría?”. El fervor de un feligrés que alza gozoso los brazos al cielo, en un templo.
- “Laguna de perlas”. Una madre, en avanzado estado de gestación, está sentada en la puerta de su humilde cabaña y rodeada por tres hijos pequeños. La pobreza es lo que da la bienvenida al hogar.
- “El lustrador del mercado”. No es otro que un limpiabotas. ¡Qué elegante manera de llamarlo!
- “Madrugada en la sierrita”. Gente, de diferente edad, tras lo que parece una noche de fiesta, duerme amontonada en las calles.
- “El tiernito”. Recién nacido, con apenas unas horas de vida, en brazos del que se supone su padre, en un dormitorio-sala-baño... ¿todo en una estancia?... ¿casa?
- “Olas en la bahía”. Niños se bañan en la orilla en la que hay encallado un barco... ya fantasma por el paso del tiempo y la agresión del mar.
- “El almuerzo del ángel”. Una anciana acaba de dar de comer a una niña preciosa, vestida de ángel. Una de mis imágenes preferidas, junto a “La novia de Tola”, mujer “brumosa” casi fantasmagórica, aunque a la par hipnótica.
- “Confesiones”. En varias barracas contiguas y abiertas sacerdotes absuelven a... “pecadores”, sin intimidad alguna en el acto.
- “Los judíos”. Al menos diez hombres, con el rostro tapado y sombrero, arrastran con numerosas cadenas a otro tirado en el suelo.
- “El dormitorio”. En una habitación, tras lo que parece una riada o gran tormenta, el agua llega hasta la boca a una cría de unos doce años.

Y la más impactante para mí:

- “La vela”. Tres niñas que oscilan entre los seis y ocho años, están –literalmente- burlándose de la muerte pues ríen y apoyan sus codos en un féretro abierto donde - juraría es verdad de la verdadera- el señor que se ve es un reciente difunto. Resulta cuando menos chocante que se viva la muerte con semejante naturalidad. Seguramente debiéramos aprender al respecto.
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(El paso - San Jorge 2003)

Y como se lee en un panel que presenta la exposición: “En esencia sus fotografías aspiran a trascender los escenarios y temáticas locales. Para Rafael Trobat el tema subyacente en toda su obra es la vida, tomando el mundo como escenario y al ser humano como protagonista”.

(El abrazo de los huelepegas - Managua, 1996)

Hay algo inquietante en las miradas de los nicaragüenses... están impregnadas de una poderosa personalidad, desde el más pequeño al más anciano. Son oscuras, lejanas, profundas, como el abismo marino. Asomarse a ellas provoca un deseo de sumergirse en su oscuridad... glub, glub, glub... Ramón Trobat tuvo ocasión de hacerlo de cerca. Ahora, el resto podemos hacerlo desde la distancia. La exposición se ha inaugurado en esta ciudad pero supongo comenzará a girar en breve. ¡Recomiéndola! ya que me ha dejado un gran... “sabor de ojos”; y de alma por supuesto.

Tan sólo me queda aplaudir al fotógrafo pues ciertamente, tal como le definen, es un humanista a juzgar por lo que capta su cámara, que en general huye de efectismos y se ajusta al rigor de la forma que tienen los personajes anónimos que va encontrando su objetivo. Plas, plas, plas... por su buen hacer... por su mirar, que sabe ver.

(El es mi guía - Telica, 1998)

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sábado, 16 de mayo de 2009

Hila que te hila... se llega donde se llega

Un quilt es una labor artesanal que, durante siglos, las amas de casa americanas han venido confeccionando en sus escasos ratos libres mientras sus hombres se encontraban ausentes, en el trabajo o en la guerra. La técnica consiste en coser retales para formar una escena o un motivo. Es precisamente en eso en lo que los quilts se parecen a las vidas de las mujeres que los cosen, en que están hechos de fragmentos de cotidianeidad y de pedazos de existencia.

Un quilt es la película que he vuelto a ver esta tarde, proyectada en televisión y que en su título se pregunta “Dónde reside el amor”. Su elenco está formado por actrices de la talla de... Ellen Burstyn, Jean Simmons, Anne Bancroft, Kate Nelligan, Claire Danes, Dermot Mulroney, Samantha Mathis, Alfre Woodard, Winona Ryder...
Una película coral cuyo hilo conductor es el quilt... son los quilts que corresponden a las vidas de sus protagonistas. Sencillas y emotivas historias que se entretejen formando una delicada labor llena de simbolismo. La exploración del mundo femenino a través de la amistad y de varias generaciones es su leitmotive, quedando recogido conmovedoramente por la cámara.

Un quilt es la verdadera razón de esta entrada. Hace un tiempo, algunas personas y yo compartimos lecturas de libros, viviéndolos juntos aunque no al unísono... dejando “huellas” testimoniales de nuestro paso por ellos. Una de ellas es mi amigahermana Carmen, alias Zíngara. Al encender la televisión y comprobar que recién comenzaba “Donde reside el amor”, o adaptación cinematográfica de una novela, mi memoria rápidamente ha dado un salto atrás y he ido directa a una estantería. “Coser y cantar” llamaron a la obra de Whitney Otto al editarla en español. En su primera página se lee un poemita:

Cuando yo era joven, audaz y fuerte,
¡lo que estaba bien, estaba bien,
y lo que estaba mal, estaba mal!
Con mi penacho inhiesto y mi estandarte
al viento, cabalgaba sin temor,
dispuesta a enmendar el mundo.
“¡Adelante, cobardes, salid a luchar!”, decía,
lamentando que sólo se pudiera morir una vez.
Pero soy vieja; y el bien y el mal se entretejen
dibujando un Patchwork loco.

(Dorothy Parker)

A la par que proyectaban la película paseaba de cuando en cuando por sus páginas. Me iba encontrando anotaciones a lápiz, varios marcadores caseros realizados por Carmen, una postal escrita... sus impresiones en definitiva a medida que avanzaba en la lectura. ¡Mmmmmm qué delicia haber tenido esa experiencia compartida... qué maravilla volver a recordarla, así por sorpresa! Y como muestra un “botón” de los que Zíngara cosió en una de las cartulinas plastificadas, que colocó en la página en la que pescó las palabras:

“El amor es algo insólito y singular que no tiene que ver con la personalidad ni con la valía. Si fuera tan común, ¿por qué a los artistas les obsesionaría hasta el punto de producir de continuo melancólicas pinturas y cantos apasionados?
A medida que se aproxima el final del siglo XX, la gente sacude con tristeza la cabeza ante la alta tasa de divorcios, la bestialización de la relación amorosa, que entre todos hemos descuidado o malbaratado. Deja a tu fiel amante. Cambia. Toma el tren más rápido. Pero en la oscuridad de tu habitación quizá llegues a confesarte que solamente “creíste” haberte desenamorado o hastiado de aquel idilio (¿cómo puede una hastiarse de un pequeño milagro del corazón?) cuando, en realidad, lo que sentiste acaso no fuera amor, sino algo completamente distinto. Una vez que has sentido amor, no puedes retractarte, no puedes anularlo; quizá tu sentimiento se haya alterado, se haya desdibujado un poco, pero continúa siendo amor. Todavía sientes (aunque sea levemente) aquel sobresalto no del todo desagradable que te produjo descubrir a tu alma gemela. Un descubrimiento no exento de consternación, de cierto embarazo. Pero esto último lo mantienes en secreto.
¿Por qué dos antiguos amantes pueden convertirse en buenos amigos? Por dos razones: porque nunca se quisieron de veras o porque se siguen queriendo”.

Un quilt es la autobiografía cosida que decidí "escribir" cuando leí ese libro; como buena “copiona” que se precie. Pero es una labor postergada en varias ocasiones que aún no he llevado a cabo. Tengo considerable habilidad manual y algo de bagaje vital de manera que cuando llegue el momento, seguro que no será difícil ir hilvanando los retales de mi caminar en el tapiz, hasta darles una forma global de mi ser-estar en el mundo.

Aunque... me da por pensar que, de algún modo, aquí en este país de maravillas voy confeccionando ”mi quilt”; sólo que en vez de emplear tela e hilo lo voy cosiendo con palabras y sentires. Mientras llega el momento de ponerse el dedal... seguiremos dando puntadas a base de teclas, que no de aguja.

Y yo que pensaba que había perdido mis dotes de... “hilandera”. Pues va a ser que no. .¿O sí?

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viernes, 15 de mayo de 2009

Tiempo de abrazos

Comparto despacho con Milagros, pero yo la llamo “Milagrito”. Es madre de una niña de doce años y de un niño de ocho. El pequeño nació con parálisis cerebral. Como consecuencia tiene una considerable discapacidad que incluye no caminar, ni hablar, entre otras limitaciones y trastornos crónicos. Desde su llegada al mundo se trabaja con él a todos los niveles pues la estimulación es fundamental, pero no sé sabe hasta donde avanzará.

Milagros está criando sola a sus hijos. Es una mujer luchadora, fuerte... mucho; no le ha quedado otra. Fue a ella a quien le escuché en algún día malo: “¡Hoy no puedo con la vida!”, y me gustó la manera de referirlo porque ciertamente no siempre se dispone de la energía necesaria. O mejor dicho, no siempre parece que se pueda, porque la mayor parte de los humanitos de a pie llegadas situaciones difíciles -incluso límite- finalmente achanta con lo que le toque; por puro instinto de supervivencia, supongo. Y a pesar de que recientemente me decía que sentía que ya no era tan alegre, hace gala de un sentido del humor que por lo general le acompaña. Tampoco aquí le queda otra pues si no... apaga y vámonos. O dicho de otro modo... ¡que se pare el mundo que yo me apeo!

Aún así lleva un tiempo emocionalmente regular. Hace unos días me pareció que le asomaba cansancio por la mirada y le pregunté qué tal se encontraba. El hecho de que el crío con frecuencia esté enfermo –con lo que eso significa para una madre-, el que eso provoca que constantemente llegue tarde o falte al trabajo, el que asume la responsabilidad del cuidado de sus hijos sin que el padre la comparta ni le eche una mano siquiera, el que la próxima semana el niño entre en un quirófano y -pese a que la intervención no es de envergadura- no puede evitar el miedo que le provoca la anestesia general, el que económicamente va siempre ajustada, el que no tiene tiempo para darse un respiro personal... el cúmulo de situaciones, en definitiva, la tiene “fatigaíta” en sus adentrados adentros. Y de rebote, también en su exterior.

Ayer bajó a tratar un asunto y se dejó sobre la mesa algo de lo que no se despega: el móvil. Sucede que está acostumbrada a tener que salir zumbando porque al pequeño le da alguna crisis, o se pone malito de repente, o no se sabe-no se contesta. Es así. Como quiera que, después de haber estado ingresado en el hospital un par de veces en menos de un mes, lleva unas semanas que le dan llantinas en las que se le aprecia desesperado y nadie –ni madre ni profesionales de la salud- sabe a qué puede ser debido, miré la pantalla cuando sonó el teléfono, por si era algo urgente relacionado con el chiquillo. En efecto llamaban de su colegio de manera que se lo bajé rapidito.

Tenía unas décimas de fiebre y estaba algo intranquilo, pero aparentemente aguantaría el resto de la mañana en clase. Deduzco pues que llamaron porque es obligación informar a los padres al menor indicio de que cualquier niño no se encuentra bien, máxime si recién ha estado hospitalizado. Una vez supe que no se trataba de una emergencia regresé arriba.

Cuando subió y entró por la puerta se le cerraban los ojos de puro agotamiento... vital. Al mismo tiempo, a mí se me abrían los brazos:
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Leve.- Ven aquí... ven...
Milagrito. No, no... que lloro.
Leve.- Pues llora, que es justo lo que necesitas y aquí puedes.
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A la par que se lo decía ya se estaba acurrucando y apretando... apretando mi espalda en el abrazo, como si clamase en silencio que alguien la sostuviera... como si quisiera volver a ser pequeña por un momento y no enterarse de nada... ¿sentirse protegida... a salvo? Pasado un tiempito se sentó en la silla y yo en su mesa. Le cogí la mano que agarró también fuerte, fuerte... Mientras, le acariciaba con la otra y ella dejaba caer las últimas lagrimillas. Así estuvimos unos minutos, sin hablar... sólo estando, hasta que se fue calmando y recomponiendo.

Leve.- Otros días vendrán Milagrito, otros días vendrán... ya sabes, pero bueno es que ahora alguien te lo recuerde. Yo, por ejemplo.
Milagrito.- Sí, sólo es una mala racha.
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Y volví a mi lugar con, de nuevo y por partida doble en el día, un sentir de gratitud palpitándome en el pecho.

Es curioso... juraría que me siento más cerca de la gente en sus momentos de dolor que en los de alegría. Hay una extraña belleza en ese compartir... como si las diferencias que nos empeñamos en remacar no fueran tales, traduciéndose en un reconocerse como iguales... como si las máscaras de protección que portamos cayeran por tierra y en esa vulnerable transparencia se experimentase unidad... ¿hermandad?

Me parece que quiero cambiar de trabajo. ¿Existirá la profesión de “abrazadora”?... ¿O queda mejor “abrazatriz”? No, no, mejor la primera opción.
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Y sigue sin quedar aquí la cosa...
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jueves, 14 de mayo de 2009

Gracias a ti

Suelo ser la primera en llegar a mi lugar de trabajo, así que a menudo abro el centro aunque no me corresponda. Prefiero ir con tiempo, haciendo el recorrido más largo para disfrutar de la luz y el mar... viviendo con calma, que se diría, en todos los terrenos. Me gusta la sensación de llegar y que el silencio ocupe las estancias, sólo roto por un piar de pajarillos. Poco a poco va llegando la gente... pero ya estoy en la planta superior donde, por habérnosla cedido después de años de necesidad perentoria de ampliación, nos han desplazado recientemente a cuatro. La consecuencia es que hay mañanas en que a algunos compañeros ni les veo, o les veo tarde, o al marcharnos... salvo que me tope con ellos en las pocas “bajadas” que hago a diario.

Después de mí, hoy la primera en llegar ha sido Julia, mi jefa. Tengo la gran suerte de que sea amiga y también el honor de ser ídem. Raramente sube y menos tan temprano pero esta mañana...

Julia.- Buenos días.
Leve.- Buenas...
Julia.- ¿Por qué al marcharte ayer me preguntaste si estaba bien?
Leve.- Hummmmm... no sé, me pareció adivinar en tu mirada que algo no marchaba. Supongo que debo conocerte un poquito, je.
Julia.- Pero si apenas nos cruzamos un minuto...
Leve.- Entonces será que te intuyo nada más verte, je-je.

Y ha empezado a hablar. Literalmente ha subido a liberar. A desahogar la contención retenida desde ayer. He escuchado sin apenas intervenir hasta que más o menos ha concluido.

Julia.- Estoy muy sensible y entiéndeme lo que te quiero decir...
Leve.- Sí, nada concreto amenaza tu estabilidad de un modo serio pero te sientes más... más frágil. Y tienes derecho porque no siempre se puede, ni hay por qué, ser Superwoman. Continuamente no se dispone de las mismas fuerzas, ni ganas. Tienes derecho a sentirte cansada... lo tienes, no te quepa la menor duda. Además... ser una mujer estupenda da trabajo extra, ya sabes.

En ese instante sus ojos se han vuelto vidriosos, lo que se preveía sucedería de un momento a otro.

A veces, cuando ya no hay espacio para las palabras, entiendo que sólo queda el abrazo. Y más que entenderlo... me invade y mueve una especie de impulso irracional, que nace de la víscera casi al margen de la voluntad y la conciencia. Cuando he venido a darme cuenta ya la rodeaba, acariciándole un hombro. Y se ha producido lo que llamo una danza de almas pues si se observa... raro es que dos que se abrazan no acaben como mínimo en un suave balanceo. Un abrazo... corazón contra corazón cuyo “contra” no opone sino que propicia el encuentro, el reconocimiento y en ocasiones incluso la fusión. ¿Abrázame... hasta herirme de unidad?... ¡Bendita energía renovable!

Es maravilloso que te abracen pero abrazar, especialmente si la otra parte lo necesita de verdad, si puede tener una función sanadora aunque mínima... entonces además es divino. ¿He dicho que el abrazo es una de las cosas que más me gusta del mundo-mundial... si no lo que más? Pues eso.

Julia.- Gracias amiga-, decía al marcharse.
Leve.- No, no, las gracias te las doy yo a ti, Julia. Ha sido un autééééééntico placer.

Me he vuelto a quedar sola y he mirado a través del ventanal que tengo a mano derecha, sonriendo inmersa en ese sentir de gratitud. Qué gran regalo que alguien que tiene la voz quebrada te busque. Qué alegría poder contribuir una pizca a su alivio. Qué privilegio la dádiva de su confianza, de su amistad. No diré... ¡qué felicidad!, pero sí... ¡qué bien-estar!

Como colofón, Pavarotti y su pandilla han madrugado un poco más adelantando sus planeos, acrobacias y cantos, en un cielo gris que tamizaba la fuerza de Don solete. Están particularmente activos... ¿quizás porque la amenazante vuelta del invierno les vuelve loquitos? No sé, pero sí sé que el espectáculo que me han ofrecido ha sido pura magia... potagia, por supuesto.
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Como semicolofón en realidad pues la cosa no ha quedado aquí, no, no, no. Por tanto... continuará.
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miércoles, 13 de mayo de 2009

¡Asesino!

Distinto es que te despierten de forma aniquiladora. Menos mal que no soy muy dormilona y que suelo abrir los ojos sin necesidad de ayuda, peeeeeeeeeero hay mañanas como hoy que... que... que...

Me da por pensar que su carácter súbito incide en su principal actitud, convirtiéndola en un auténtico intento de asesinato, con alevosía. Ahí es nada, incluso fija hora exacta para cometer el crimen. ¿Acaso no es eso premeditación? Seguro que tiene graves problemas para gestionar su agresividad... su ira... y se dedica a castigar al mundo por sus frustraciones.

Lista me ha dejado hoy... interrumpiendo precipitadamente un encantador sueño, de esos idílicos que deseas no acaben jamás de los jamases. Y ¡ale!, va este y, cual aspirador, me arrastra violentamente al mundo de la realidad.

Sin considerar eximente ni atenuante alguno declaro culpable a este diabólico invento y la sentencia es: ¡Que le cooooorrrrteeeeennnnnnn la cabezaaaaaaa! Ejem, que le corten las campanas o, en su defecto, que silencien su "pi-pi-pi-pi-pi-pi-pi-pi-pi-pi-pi...". Y se siente... que actúo en legítima defensa.

Como diría alguien que yo me sé... ¡estoy destruida!
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martes, 12 de mayo de 2009

Lo importante

Te despiertas. Amas. El resto...
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es paisaje.
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lunes, 11 de mayo de 2009

Un día en la peluquería

- Cada vez tienes más canas.
- Sí, lo sé.
- ¿No te las piensas tintar nunca?
- No. No mientras no me molesten y sospecho que no lo harán. Es más, creo incluso que me favorecen porque al ser aleatorias y mezclarse con los rizos... quedan hasta más bonitos... como si se les hubiera colado un hilillo de plata en medio. Por otra parte son un trofeo... un trofeo de vida. Me encuentro estupendamente estupenda con ellas así que me las quedo. Pa’ mí toditas.
- No te entiendo.
- Bueno... no tienes que entenderme, sólo cortarme el pelo... ¡y poco! Ya sabes que me pasa como a Sansón. En mi melena leonil reside toda mi fuerza... o casi.
- Pero llevar canas es de viejas.
- ¿Crees que aparento la edad que realmente tengo, al margen de unos cuantos pelitos blancos que ya hay sobre mi sesera?
- No, lo cierto es que no.
- Entonces :-)...

Aunque aparezca por allí sólo unas pocas veces al año... aunque no permita que me haga un corte “moerno” porque ella es fashion-fashion... aunque ni me seque el pelo y me vaya rapidito una vez acaba con la tijera... aunque en definitiva no sea cliente que se deje un pastón en tratamientos varios en cada visita... me prefiere a muchas que sí lo hacen, dicho por ella. En el fondo Deli, mi peluquera, me quiere... ¡ay qué bien! Será que la lealtad después de tropecientos años tiene su recompensa. Será... será.
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domingo, 10 de mayo de 2009

Celebrando una vida

Si no me falla la memoria fue a Luis Mateo Díez a quien escuché decir que era incapaz de escribir una novela si no tenía previamente un título para ella. Me sentí identificada pues, salvando las distancias que me separan del maestro, me sucede igual, lo que me resultó curioso de descubrir. Si no nombro aquello de lo que voy a hablar aquí, sea una emoción, una escena presenciada, una opinión... no me arranco en la escritura. Pero no es que me dedique a devanarme los sesos pensando cómo denominarlo, sino que surge de manera espontánea así como lo que sigue. Digamos que actúa de detonante y si no se produce, no hay lugar para el resto.

Esta entrada, que esperaba ser escrita cualquiera de los días que han transcurrido en los últimos meses, tenía un nombre: “Injusticia”. Sin embargo ayer sucedió algo que ha cambiado el título por el que se lee.

A veces peco de ingenua. Creo, por ejemplo, que la gente que se esfuerza en ser persona, que lo ha tenido complicado durante la vida... tendrá una muerte digna, fácil; entiendo que como forma de compensación. Estaba convencida de que a Pepe así le sucedería pero me equivoqué. Ingresó en el hospital el ocho de enero y falleció el ocho de mayo, tras cuatro meses prácticamente de agonía. Decir que ha resultado demoledor para la familia, amigos y en primer lugar para el enfermo es decir poco. Pero aún así, inexplicablemente, ha habido momentos en los que parecía remontar y recuperaba fuerzas para planear otra comida de las que solía preparar, congregando así a la gente querida.

Siendo un chaval Pepe se marchó a trabajar a minas de Alemania. Tiempo después regresó con un equipaje de fatiguitas, largas jornadas de trabajo a su espalda y una enfermedad en sus pulmones, los cuales fueron debilitándose con el pasar de los años. Pero en aquel momento aún era joven, fuerte... y había mucha necesidad, así que siguió penetrando en las entrañas de algunas montañas de la provincia.
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Hombre humilde, muy trabajador, generoso, tímido, silencioso, prudente hasta el extremo... si hubiera que colocarle un calificativo Pepe era ante todo buena persona. Una gran persona. Manuel, el sacerdote que ofició el funeral y del que ya he hablado con anterioridad, íntimo amigo del difunto y su familia, dijo ayer que Pepe estaba lleno de Dios. Desde luego si Dios ES... y es bondad, en efecto. Si algo le caracterizó fue llevar continuamente a la práctica -sin que su mano izquierda supiera lo que hacía la derecha- aquello de... “haz el bien y no mires a quien”.

Padre de... no una amiga sino una hermana, conectamos mucho gracias a las plantas, a las cuales era muy aficionado. Como quiera que a mí el verde que le quiero verde me atrae poderosamente, platicábamos cuando iba a su casa sobre sus estupendos cactus y demás criaturillas vegetales. Menuda buena mano tenía... para la jardinería y para cualquier tarea de bricolaje.

Ayer, en la capilla ardiente, se celebró su vida, sí, pero sobre todo se le celebró a él. Por enseñar como lo hacía desde la no intención, desde su dignísimo caminar siendo coherente y honesto... por ser verdad. En su sencillez lo entregaba todo incluido a sí mismo y doy fe de que, tal y como se proclamó en el funeral, su casa era un lugar de puertas abiertas, a ser posible con un mantel de por medio y si no había algo que festejar... se inventaba. Doy fe, sí, de que todo lo que se dijo sobre él era... es rigurosamente cierto.

Se respiraba tanto amor y respeto por ti Pepe... tanta gente de buena voluntad había allí... Y ese momento en que te cantaron con la guitarra la canción de Víctor Manuel... ¡cuánta emoción! Aquel aplauso que parecía no tener fin para decirte hasta luego... Tan hermosa fue la ceremonia de despedida, que las ráfagas de rabia que sentía por la lentitud e injusticia con que tu muerte llegó se evaporaron. Me sanó esa energía benefactora que circulaba invisible por la sala. De allí salí reconfortada, con el corazón colmado de tranquilidad.

Pepe padre, esposo, abuelo, compañero, suegro, amigo, vecino... Pepe hombre. Me quitaba el sombrero ante ti cuando estabas entre nosotros. Me lo sigo quitando ahora que tu cuerpo nos dejó, no así tu recuerdo... ni las hermosas huellas que dejaste. Gracias por las lecciones que sin afán y silenciosamente dabas en vida. Gracias por la que ayer nos diste, desde el otro lado. Descansa en paz... en esa paz tan merecida.

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viernes, 8 de mayo de 2009

La claridad de Clarita

Hace ya bastante tiempo que intento poner en práctica cada día el "Desiderata". En particular no he podido traicionar la parte que dice: .“Evita a las personas ruidosas y agresivas, sin vejaciones al espíritu”. Ese consejo me llevó a alejarme en concreto de alguien que se hacía daño y lo hacía al resto, alguien de quien hoy he sabido tiene una grave enfermedad avanzada. A raíz de la noticia siento un encogimiento por dentro, no sé si por compasión dada su juventud, o porque es imposible que, más allá del pasado vínculo, no siga cumpliendo con la recomendación que reza la frase. Quizás por ambas cosas.

También hace tiempo una amiga me regaló a Clarita, una muñeca quitapenas que en Guatemala se topó con ella y le pidió la llevase a otro lugar. Mi amiga creyó que le vendría bien compartir hogar conmigo y yo lo consideré una excelente idea. Clarita, que es muy trabajadora y nunca ha querido vivir del cuento, propuso: “a cambio de tu hospitalidad cada vez que tengas una pena me la entregas, que yo me desharé de ella definitivamente. Pero para eso debo dormir cerca de ti”. Dicho y hecho... hasta la fecha corriente.

Sí, hoy me duele un poco el corazón pero se me pasará enseguida. Clarita, mi amiga, la muñeca quitapenas, gran profesional en su oficio, vive conmigo velando mis sueños dormidos... mis sueños despiertos. ¡Qué suerte la mía!
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Encuentros

Los "espejos" de uno mismo acotan el territorio de la posibilidad ...
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Los "complementarios" lo potencian.
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miércoles, 6 de mayo de 2009

Rutina(riamente)

Creo que la vida tiene una parte ineludible de rutina.
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Creo que si no se admite esta realidad difícilmente se sentirá bienestar.
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Creo que intentar llenar todos los segundos del reloj con actividades y/o personas “nuevas”, no conduce sino a una especie de adicción en la que nunca habrá suficiente.
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Creo que, permanentemente, no se puede “innovar” (distinto es seguir aprendiendo... o reaprender sobre lo aprendido).
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Creo que pensar que es posible eludir absolutamente la monotonía es un signo de inmadurez.
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Creo que, del mismo modo, las relaciones... sean familiares, de amistad, de pareja... conllevan cierto grado de rutina que en determinados momentos se expresará manifiestamente. Y superarlos o no, aceptar que forman parte de nuestra humanidad, aprender no a sortearlos sino a convivir con ellos sabiendo que de base son cíclicos y, llegado el caso, no permitiendo que su crecimiento se expanda hasta invadir los territorios comunes de modo continuo... es lo que puede marcar la diferencia entre la disolución y la continuidad de la relación.
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Sí, con acierto o desacierto... creo lo que creo.
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martes, 5 de mayo de 2009

Pío, pío... que ellos si han sido

Hace un par de semanas que tengo un nuevo compañero de trabajo. Siempre está contento y cada mañana le da por cantar. Silbar para ser exactos y lo hace francamente bien; es muy agradable escucharle.
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Es especialista en aerodinámica. Tan experto que... es un vencejo que ha anidado en el cajetín de la persiana del amplísimo ventanal que tengo a medio metro, a mano derecha. ¿O es venceja? Así, cada día, le veo deslizarse por lo que usa como tobogán aunque no lo sea, para salir de paseo con los vecinos de su especie. Ejem, de vuelo quiero decir. Preciosa danza aérea me ofrecen envueltos en sus cantares. Se parece mucho a la golondrina del cuento de “El príncipe feliz”... y por eso me gusta un poco más; por pura melancolía positiva.

Da gusto comenzar el día con estos regalitos. Da más placer aún que sigan planeando acrobáticamente a lo largo de la jornada laboral. Como no fumo... es un estupendo kit-kat. Y pronto, pronto... la eclosión de los huevos. Pío, pío que ellos si han sido y cuando nazcan las crías... lo serán más.

¡Ah!, Pavarotti se llama... mi nuevo compañero.

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domingo, 3 de mayo de 2009

Construir

Acercarse ...
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Enlazarse ...
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Crear un puente que lleve ...


al "hacia" de lo que el otro es.
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