
.
Yo no entiendo casi nada y me muevo torpemente, pero el espacio es hermoso, silencioso, perfecto. Yo no entiendo casi nada, pero comparto el azul, el amarillo y el viento. La tarde avanza lentamente, y yo mirando quiero ver. (Eduardo Chillida)
Sol saliente en el parque de Cabo de Gata
le ayuda.
.
Si os he referido estos detalles acerca del asteroide B 612 y si os he confiado su número es por las personas grandes. Las personas grandes aman las cifras. Cuando les habláis de un nuevo amigo, no os interrogan jamás sobre lo esencial. Jamás os dicen: “¿Cómo es el timbre de su voz? ¿Cuáles son los juegos que prefiere? ¿Colecciona mariposas?” En cambio, os preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos tiene? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Sólo entonces creen conocerle.
Si decís a las personas grandes: “He visto una hermosa casa de ladrillos rojos con geranios en las ventanas y palomas en el techo...”, no acertarán a imaginarse la casa. Es necesario decirles: “He visto una casa de cien mil francos.” Entonces exclaman: “¡Qué hermosa es!” Si les decís: “La prueba de que el principito existió es que era encantador, que reía y que quería un cordero. Querer un cordero es prueba de que se existe”, se encogerán de hombros y os tratarán como se trata a un niño. Pero si les decís: “El planeta de donde venía es el asteroide B 612”, entonces quedarán convencidos y os dejarán tranquilos sin preguntaros más. Son así. Y no hay que reprocharles. Los niños deben ser muy indulgentes con las personas grandes.”
("El principito", Antoine de Saint-Exupéry)
La consecuencia (inevitable): dejar que caigan en esta patria algunas de sus hojas (que en otoño suelen desprenderse de las ramas)... como quien arroja miguitas de pan para marcar el camino de regreso... a casa, al hogar. Y dejo una advertencia: Si algún pájaro (o "pajarraco") se atreve a comérselas... ¡se las tendrá que ver conmigo! He dicho.
.
Repetía el mismo recorrido una y otra vez. A ritmo tranquilo iba y volvía por los no más de cincuenta metros sobre los que rodaba. A medida que me acercaba veía como estiraba las piernas y buscaba que sus pies, en chanclas, se hundieran en los charcos que se habían formado... planeando como si de un catamarán se tratase. Vestía pantalón corto, camiseta sin mangas y estaba literalmente empapado... dejándose llover... sin prisa, sin pausa. Si estabas seco no hacía frío... pero sí fresco. ¿Si estabas totalmente mojado?... No sé, no contesto.
Mi tiempo se ha ralentizado... e incluso he sentido que casi caminaba a cámara lenta, como si mi retina buscara fusionarse con la escena que contemplaba... con un momento mágico-potágico... y quedarse ahí, indefinidamente.
Hasta que sus ojos se han cruzado con los míos. Esa mirada, de fondo blanco radiante, en un rostro tan oscuro, desbordaba alegría... bienestar. En ese instante era un hombre feliz. Y nada más parecía importar. ¿Dije la vida puertas afuera... paralizada?
Me miró... sonrió. Le miré... sonreí. Y sentí que también yo era feliz... feliz por verle sonreír...
de apenas tres metros de eslora cruzaba el estrecho. Procedentes de Marruecos en ella viajaban, dirección Tánger-costas españolas, un adolescente de dieciséis años y cinco niños de entre diez y once años. Venían con “ropas cortas”, expresó literalmente el voluntario de Cruz Roja (por cierto, me quito el sombrero por la encomiable labor humanitaria que realiza esta organización) a quien escuché, y que formaba parte del grupo que les atendió una vez en tierra.
Llegaron. Y llegaron asustados... con el miedo atravesándoles el cuerpo, con su inocencia interrumpida doblemente, pero semejante noticia apenas tiene eco en los medios de comunicación. ¿Sorprendente?... para mí sí. Estoy hablando de una “patera” en la que no viajaba ni un adulto. De la "primera patera infantil"... algo sin precedentes. ¿Qué grado de desesperación no tendrán en su país para lanzarse sin rumbo exacto, con apenas unas chocolatinas como único alimento, sin ropa de abrigo, en la oscura noche, con oleaje, sin conocimientos de navegación...?... Se me llena la cabeza de preguntas... y el corazón de frío.
Afortunadamente a tres kilómetros de Tarifa fueron interceptados y llevados a tierra... a salvo. Ahora hay seis “sin papeles” más en nuestro país. Según escuché, por no sé qué convenio en breve se les devolverá a su lugar de origen. Sin embargo paralelamente leí que no pueden ser repatriados sino que permanecerán en un Centro de acogida de menores. ¿Cuál es la verdad...? No lo sé.
Lo que sí sé es que a veces me asusta que nos estemos acostumbrando a tantas cosas que no debieran ser... hasta el punto de que parece que forman parte del paisaje. Y casi, casi... ni nos inmutamos.
Quizás sí que se esté produciendo, de algún modo, un Apocalipsis... sólo que en “tempo lento”. O tal vez hoy sea yo la apocalíptica. ¡Ay! pena, penita, pena... pena de mi corazón, que me corre por las venas, lo mismito que un ciclón...
.
¿Dije “Apocalíptica”?...
.
Las tropecientas veces que la vi... me motivó a querer ser bailarina de mayor (¡que de peque ya lo era!)...
"Dirty Dancing"
Las tropecientas veces que la vi... me hizo contribuir, notablemente, a que las fábricas de clínex aumentasen la producción... snif, snif...
"Ghost"
Aunque también a creer que hay amores con los que ni la muerte puede acabar... ¡ains!
Y como no... a reírme un tanto con Whoopi Goldberg.
Hoy Patrick se ha ido de la vida. O le han llevado en realidad. ¿A otra?... no sé, no contesto. Pero si puedo y debo decir: Gracias... y que te vaya bonito-bonito, incluso si lo único que toca es descanso permanente.
.
Sino porque al igual que el que le dio vida en la gran pantalla...
Luis Rodríguez Comendador, Ilustrísimo Sr. Alcalde de mi city
¡Qué desastreeeeeeee!
Aclarando que "el Zapillo" es un barrio de Almeríalópolis... y que 60 obras -no pocas de envergadura- tienen tomadas las calles de la pequeña ciudad desde hace tres meses. O sea tooooooooooooodo el calurosííííísimo verano; incluida feria en honor de la Santísima Virgen del Mar, patrona, recientemente celebrada. Ahí es na'. Por otra parte leo en el periódico que hay licitadas 13 más que en breve se pondrán en marcha.
Vale que, aunque molestas, las obras son generalmente algo positivo. Peeeeeeeero... ¿tienen que ser todas a la vez... y justo en los meses en los que, sin la añadidura de tierra y polvo, ya cuesta respirar por las elevadas temperaturas?
Esto huele a que se acababan plazos -con la consiguiente pérdida de pasta- si no espabilaba el consistorio. Digo yo.
¿Cómo es arriba es abajo... como es abajo es arriba? Pues va a ser que no.
La que me rodeaba era naranja (¡también mi color por excelencia!) y eso sí, al igual que la "bailarina" del vídeo contaba con unos graaaaaaandes, graaaaaandes ojos. Para veeeerrrrnos mejor... Caperucitos y Caperucitas. Libe y Leve... cara a cara.
Me fascina... su colorido, el mosaico de sus transparentes alas... la velocidad con que las mueve hasta mantenerse prácticamente estática en el aire, pareciendo entregada más a una levitación que a un vuelo... hasta su nombre suena musical: li-bé-lu-la...
¡Mmmmmm la naturaleza es wonderful, wonderful! Y su belleza plural... una de esas cosa que hacen que la vida valga la pena... pero mucho-mucho (¡y la alegría!).
.
Pd. Y no olviden llevar a la práctica -un poquito al menos... lo que se pueda en la medida de las posibilidades personales- "Cantar (tararear en su defecto) y reír", como sabiamente recomiendan los payasos, que ellos sí que saben de requisitos para mantener óptimamente la salud del cuerpo, de la mente... y del alma.
.
Se convirtió en algo así como su padre postizo... en una especie de Gepetto para un Pinocho de nariz corta, pues es sincero a diferencia del original. Entre ellos surgió un profundo afecto y el artesano, viéndole posibilidades, le enseñó el oficio de lámpara, que finalmente se acabó convirtiendo en vocación para Flip ya que está convencido de que es importante –vital añade incluso- iluminar la vida de otros. Además el trabajo le resulta cómodo porque no es cansado y de hecho su jornada laboral es muy reducida. Eso sí, salvo excepciones, ejerce en turno de noche. Pero tiene ventajas comenzando en que la nómina se engrosa algo más debido al lógico plus de nocturnidad. (Hay que respetar los derechos de los trabajadores... y aquí el convenio se sigue a rajatabla). Por otra parte él está acostumbrado a ese horario.
He aquí una muestra de su operatividad...
Y otra de cuando descansa...
Sí, Flip es el primero que me da los “buenos días”, el último en darme las “buenas noches”... y, huelga que lo diga, ilumina mis amaneceres, mis anocheceres e incluso... mis momentos de oscuridad más densa.
Y aquí seguimos, conviviendo, muy bien avenidos pues somos... compañeros de piso. Pero compañeros de verdad de la verdadera. Vínculo tan auténtico como lo relatado... aún a riesgo de que flip-e el respetable.
Lo único triste de esta levehistorieta es que donde antes estaba la mágica-potágica tienda musical, ahora hay una cafetería. Lo alegre, aparte de la luminosa presencia de Flip en mi cotidianeidad, todo lo que me llevé cuando pisaba aquel espacio. ¡Que me quiten lo bailao’... y lo escuchao’!
.
amar y ser amado. Y cuando sucede... se encontró el auténtico trébol de cuatro hojas.
Pd. ¡A la tercerla la vencida!... Y es que me ha resultado imposible resistirme a ¡ñam-ñam!, por lo que me he comido las dos fotos previas, je. Bueno, en realidad me he comido el ingrediente principal de las fotografías previas, es decir... sus "foliolos", je-je... ¡Saben a melocotón!
.
Pero el hombre sí. Por eso hubo que inventarle.
.